Diario el Comercio - Quito

09/18/2009

Una comisión del "Congresillo" hall´+o un convenio oculto de FOL

 

En Quito se alista  una despedida sui géneris  al Puesto de Operaciones Avanzadas (FOL, por sus siglas en inglés)  de  Estados Unidos, luego de 10 años de convenio.

El concierto, titulado Se va el caimán, servirá para divulgar  la investigación de  la Comisión de Asuntos Internacionales de la pasada Comisión Legislativa  (‘Congresillo’), al trabajo de los militares estadounidenses en   Manta.

El acto, que se realiza hoy, a las 18:00 en el Teatro Prometeo,  coincide con la ceremonia oficial de entrega  de las instalaciones. Los militares de EE.UU. abandonan definitivamente el FOL, que quedará a cargo de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE).

  

Este Diario accedió al informe de la Comisión. El documento es radical y sostiene que en 10 años no se hizo ninguna interdicción aérea para interceptar aviones cargados con droga.

 

Y  recomienda que se auditen tres  convenios. El primero es el  acuerdo firmado en  abril de 1999, que facilitó el acceso y uso de las instalaciones  de la FAE en Manta y que fue anterior al general suscrito en noviembre de ese año. El segundo es el  convenio operativo del FOL; allí  pide indagar su “real propósito”, pues la meta   principal, el control aéreo del narcotráfico, fue desbordada.

 

La intención de ese análisis -dice Helga Serrano, de la Coalición No Más Bases-  es indagar   las verdaderas razones por las cuales se suscribió el acuerdo. “A la Comisión Internacional del Congreso (1999) no le competía firmar el convenio, sino al Pleno del Congreso. La Constitución de 1997 lo señalaba, pues no era un acuerdo de cooperación, sino que fue más allá: interdicciones marítimas, operaciones contra el tráfico de personas, entre otras acciones”.

 

El tercer convenio se mantuvo oculto. Según el reporte de la  Comisión, durante el gobierno de Lucio Gutiérrez se dio luz verde a los operativos de guardacostas estadounidenses para abordar barcos sospechosos de transporte de drogas. Ese aval  fue “una certificación verbal”, emitida en 2004. Recién dos años después  fue formalizado en un documento. Así se abordaron e inspeccionaron naves sospechosas.

 

El gremio de pescadores de Manta señala que más de 80 embarcaciones fueron dañadas por militares de Estados Unidos. La Comisión  recogió evidencias de 21 casos de afectados por esos operativos en el Pacífico, quienes  denunciaron  daños a sus barcos.

La Fiscalía General del Estado recibió en julio el informe. Con esa base, abrió una indagación previa. Washington Pesántez, titular de esa dependencia, dijo que  el reporte  llegó cuando la Comisión  Legislativa todavía estaba en funciones y que eso lo convierte en un documento oficial.

 

La Fiscalía elaboró una lista de ex autoridades que deben acudir a rendir su versión sin juramento. Una de ellas fue el ex presidente  Gutiérrez, quien estuvo en Carondelet entre 2003 y 2005.

 

El ex Mandatario aseguró que no autorizó al FOL la interdicción de barcos, porque en su Gobierno se defendieron los derechos de los pescadores. “Hay denuncias de hundimientos de barcos hasta el año pasado, es decir, el presidente Rafael Correa también debe ser citado por la Fiscalía”.

En la lista del Ministerio Público también se encuentran  ex autoridades como Heinz Moeller, quien presidía la Comisión del Congreso que aprobó el acuerdo para el uso de la Base, y Patricio Zuquilanda, ex canciller del gobierno de Gutiérrez. 

 

Ayer, la  Embajada de Estados Unidos informó que no ha recibido ningún pedido por parte de la Fiscalía para que entregue  información. Martha Youth, vocera de la representación diplomática, aseguró que “cuando el Gobierno ecuatoriano ha solicitado información del trabajo del FOL, siempre ha tenido una respuesta”.

 

Señaló que  EE.UU.  emprendió una campaña de socialización para que los pescadores que se sientan perjudicados por los operativos antidrogas puedan iniciar procesos para reclamar una indemnización. Desde agosto se repartieron formularios de reclamo, que pueden ser encontrados en las capitanías de la Marina y en la oficina de Guardia Costera de la  Embajada de EE.UU.