Radhika Joshi, programa pasantías INREDH

27/03/2017

San Pablo de Amalí:
La lucha entre los Derechos Humanos y el desarrollo sustentable

 

 

 

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En el dialogo entre los derechos humanos y el desarrollo sustentable, se dice que sus conceptos van de la mano. Muchos discuten que sin la presencia del desarrollo sustentable, no pueden existir los derechos humanos, ni viceversa. Una situación en  la que se puede analizar estas nociones es lo que sucede en San Pablo de Amalí, localizado en la provincia de Bolívar, en la sierra central del Ecuador. San Pablo de Amalí ha sufrido inundaciones, perdidas de tierras, cultivos y animales; incluso se han perdido vidas humanas en el nombre del desarrollo.

 

La historia de San Pablo de Amalí comenzó hace ya diez años atrás, con las propuestas para construir la represa de Hidrotambo sobre el Río Dulcepamba. Este proyecto privado iba a generar 7.6 megawatts  de electricidad para las comunidades aledañas, usando el 90% de la cuenca del río. Desde el comienzo este proyecto fue estropeado por planificaciones ineficientes, encuestas mal planteadas, y falta de consentimiento de las comunidades afectadas por este proyecto.

 

Hidrotambo S.A. la compañía que empezó la construcción original del proyecto, junto con los contratistas originales COANDES, no lograron sostener el proyecto debido a la fuerte oposición de la comunidad de San Pablo de Amali, lo cual llevó a altercados entre la seguridad de COANDES, trabajadores y miembros de la comunidad. Para llevar el trabajo de Hidrotambo se contrató después al Cuerpo de Ingenieros del Ejército, por lo que se dieron muchas confrontaciones entre la armada y los comuneros en los años 2006-2007. Lo más fuerte fue cuando 72 miembros de las comunidades enfrentaron a un total de 300 soldados. Producto de ello 14 líderes fueron arrestados y fueron procesados con cargos de terrorismo y rebelión. Este hecho por sí solo es un fuerte reflejo  de las prioridades del Estado ecuatoriano a lo que llama proyectos de desarrollo que se sobreponen sobre los derechos de los ciudadanos que tratan de proteger sus tierras y su vida diaria.

 

Para entender la fuerte oposición a Hidrotambo S.A. debemos primero comprender que el río Dulcepamba ha mantenido su cauce por cientos de años, su curso está lleno de curvas que apaciguan las aguas y permiten el asentamiento de la comunidad a sus orillas. El río también es una fuente de agua y alimento para las comunidades que lo rodean. La construcción de Hidrotambo cambió el curso natural del rio, acercándolo peligrosamente a la comunidad de San Pablo de Amalí, por lo que en una crecida de hace dos años el río destruyó varias casas y cobró tres vidas, así mismo afectó terrenos que producían cacao, naranjas y bananas.

 

Este terreno, que una vez fue seguro para la vida, ya no existe debido a que se lo llevó el río; irónicamente el proyecto que se supone ayudaría al desarrollo de la comunidad terminó destruyendo gran parte de ella.

 

Una persona que estuvo al frente de la lucha desde el principio es Manuel Trujillo, presidente de la comunidad, durante los pasados 10 años, él enfrentó 42 juicios en su contra, fue amnistiado dos veces por la Asamblea Nacional. El 19 marzo del 2015, Manuel se quedó sin casa debido a las fuertes lluvias que produjeron que el río se desbordara y destruyera su casa y la casa de su hijo. Recientemente, el 11 y 12 de febrero del 2017, Don Manuel y su familia fueron nuevamente amenazados por las fuertes lluvias y el desborde del río.

 

De acuerdo con Don Manuel, las puertas de la represa generalmente pasan cerradas, incluso con lluvias fuertes, lo cual produce que el río se acerque 5 metros más a su casa. Debido a la tragedia pasada, cada vez que llueve fuertemente Don Manuel esta obligado a sacar sus pertenencias de su casa a un refugio improvisado. Don Manuel también duerme en este refugio con sus familiares prácticamente en la intemperie.

 

Él ha solicitado a las autoridades que tengan consideración y encuentren una solución para este problema que ha hecho que su vida y la de todo la comunidad sea damnificada. Esta represa no solo esta afectando la infraestructura y el terreno de la comunidad, también esta poniendo muchas vidas en riesgo. Uno de las preocupaciones más importantes de Don Manuel es que “el río que va de lado a lado no tiene estabilidad, ya ha desgastado las cuencas y ha puesto mi persona y la de toda la comunidad en peligro.”

 

Manuela Pacheco, otra luchadora histórica de la comunidad de San Pablo de Amalí, es consciente de lo que significa y de la utilidad del río para la comunidad, y como la represa está causando daño no solo en su propia tierra, sino que además redujo la presencia de los peces y, como el río aumenta su caudal en los meses de invierno, ellos perdieron alrededor de 200 metros importantes de tierra que representa la rivera del río.

 

Doña Manuela asegura que la comunidad está literalmente mudándose de lugar cada que el desbordamiento pone en peligro sus vidas. Cada que el río sube bloquea el camino a San José Del Tambo, es decir dificulta su acceso. Además muchos residentes de San Pablo de Amalí no pueden costearse vivir en San José del Tambo, sin mencionar que este mismo pueblo ha sido significativamente afectado por los cambios del río incluso se han perdido muchas casas.

 

Esta represa que supuestamente fue construida para el desarrollo de las comunidades aledañas proveyéndolas de energía limpia, en su lugar ha destruido una gran parte de ellas, bajo la guía de desarrollo el Estado ecuatoriano también  ha permitido que compañías privadas construyan represas que no producen electricidad, mientras desvían el río a tal punto que las comunidades han sido afectadas. El caso de San Pablo de Amalí, el Estado ha fallado a favor de las compañías y el nombre del desarrollo que destruye tierras y vidas.