INREDH

 

Caso Paúl Guañuna

La intolerancia institucional ante las movidas juveniles

 

 

BOLETIN Nº 1 

Paúl Alejandro Guañuma Sanguña fue un adolescente de 16 años, cuya vida no hubiera sido coartada de no haber estado en el lugar equivocado, en el momento equivocado y haciendo algo que, a los policías que lo detuvieron, les pareció también equivocado: pintar una pared con un marcador, es decir, estar “graffiteando”.

 

El tratar de expresar en un muro las inquietudes y sentimientos propios de la juventud fue una acción tan errada que Paúl Alejandro mereció ser sancionado con la pena más grave y cruel. Que no debería, pero que se impone a un ser humano: la pena de muerte.