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Denuncian falta de judialización de casos de la Comisión de la Verdad e intento de cerrar fiscalías

Alrededor de 60 personas víctimas y familiares de graves violaciones de derechos humanos ocurridos desde el gobierno de León Febres Cordero hasta el expresidente Rafael Correa realizaron hoy, 14 de marzo de 2019, un plantón en los exteriores de la Fiscalía General del Estado para exigir la judialización de los 118 casos recogidos en el Informe de la Comisión Verdad publicado en el 2010.

Familiares y víctimas de graves violaciones de derechos humanos a nivel nacional llegan a Quito

El Comité de Víctimas y Familiares de Delitos de Lesa Humanidad y Graves Violaciones de los Derechos Humanos convoca a la sociedad y a los medios de comunicación al plantón “No más impunidad” que se realizará este jueves 14 de marzo del 2019, a las 9 de la mañana, en los exteriores de Fiscalía General del Estado, ubicada en la avenida Patria y 12 de Octubre.  

Pueblo Shuar Arutam presenta acción de protección contra empresa minera EXSA San Carlos – Panantza

El pueblo Shuar Arutam con el apoyo de la Fundación Tiam, el Centro de Derechos Humanos de la PUCE y la Fundación Regional de Asesoría en Derechos (Inredh) presentaron el 8 de marzo del 2019, la acción de protección en contra de la implementación del proyecto minero San Carlos- Panantza; sin la realización de una consulta previa libre e informada irrespetando sus derechos colectivos.

Jueza dispone 15 días para incorporar peritaje en caso Juliana Campoverde

Hoy, 7 de marzo de 2019, la jueza de la Unidad Penal Yadira Proaño dio un plazo de 15 días a la Fiscalía para incluir el informe de peritaje de Criminalística solicitada por la defensa de Jonathan C. procesado por el delito de secuestro extorsivo con resultado de muerte de Juliana Campoverde, desaparecida el 7 de julio de 2012, en el sur de Quito.

Audiencia por la desaparición de Juliana Campoverde se instalará este jueves

Mañana 07 de marzo del 2019, a las 10H00, la jueza Yadira Proaño instalará la audiencia de evaluación y preparatoria de juicio sobre la desaparición de Juliana Campoverde que fue vista por última vez el 7 de julio de 2012, en el sector de la Biloxi, sur de Quito.

Walter nos deja una herencia de rebeldía

Categoría: Derechos Humanos Ecuador Creado: Jueves, 13 Octubre 2016 15:12
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Luis Ángel Saavedra 

12/10/2016

Walter nos deja una herencia de rebeldía

 

Hay eventos que duelen con un dolor desconocido, dolor con el que no se puede llorar completo, dolor que se hace sombra permanente, que carcome… que mata.

 

Una hija desaparecida mata de a poco y así se fue muriendo Walter, aunque nunca dejó ver su agonía; la llevaba bien escondida en el pecho y solo dejaba que se viera la fuerza para luchar, para investigar, para confrontar; solo dejaba ver la ternura para aconsejar, para animar, para abrazar la memoria de las otras y los otros que también se convirtieron en sombras que quieren seguir viviendo en la memoria colectiva, a pesar que desde el poder quieran que solo sean una estadística con tendencia, irónica, también a desaparecer.

 

Walter llegó a Ecuador a buscar a su hija, a saber qué había pasado con Carolina, desaparecida un 28 de abril del 2012; se movía entre instituciones gubernamentales que, más que apoyo, le dieron más tristeza. Instituciones tan ambiguas, tan ajenas a la gente, tan perezosas; instituciones que habían dejado que las desapariciones se acumulen en los rincones de los archivos y duerman sin molestar las investigaciones de cosas más urgentes, como los robos de documentos o de accesorios de autos.

 

Su terquedad para reclamar lo convirtió en una lucecita que se abría paso en la tormenta, que no solamente fue terca para sostenerse en la borrasca, sino que se agrandó y encendió otras muchas velas para alumbrar una nueva esperanza en otras casas, en otras familias, en esos vacíos que provocan las personas desaparecidas. Esa fue la misión de Walter: juntar las luces y transformar los dolores.

 

Así nació la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas en el Ecuador (Asfadec), así como si nada, juntando una mano a la otra, consolando una lágrima a la otra, contando una historia a la otra; pero enfrentando a los cuervos expertos en maquillar la realidad y fragmentar la historia. Nació Asfadec y removió la comodidad de los anquilosados del poder que no dudaron en cuestionar la nacionalidad de su mentor; se quiso hacer de lo colombiano un estigma, y se quiso hacer de Walter, colombiano, un ser sin derechos para protestar en este país de mentiras.

 

Asfadec debió enfrentar no solo al poder gubernamental, sino también a quienes se supone debían aliarse con sus luchas, con su dolor, y no hacer uso del mismo lenguaje xenofóbico para intentar dividir a esta naciente organización. La Defensoría del Pueblo intentó borrarla del mapa, ofreció abogados a quienes se habían unido a la Asociación para que puedan gestionar su desafiliación. Nos van a faltar días para arrepentirnos de haber apoyado a quienes en lugar de defender al pueblo, como era su deber, optaron por apoyar a un gobierno represor. La dividieron en tres. No sabemos qué pasó o qué hacen las otras dos porque la lucha por la verdad siguió cabalgando en Asfadec y Walter siguió generando opinión pública a pesar de las ofertas clientelares para comprar su silencio.

 

Con Asfadec los nombres desaparecidos se siguieron sumando, volvieron al presente, se sentaron en las puertas de Carondelet para hacer sonar los pitos que incomodaban al presidente; con Asfadec no hubo almuerzo en paz como los sumisos querían que se haga; con Asfadec las voces ausentes pifiaron, zapatearon, se desnudaron para molestar a los enquistados, a los sordos de conveniencia, a los que traicionaron la misma lucha que protagonizaron en años pasados. “El poder no los cambia, solo devela lo que realmente son”, sentenció Mujica para definir a esa jauría que se disputa a dentelladas las migajas que les sueltan sus amos.

 

Pero ahora Walter ha muerto, ha sucumbido esa hormiga que se movía de agujero en agujero pidiendo cuentas a los ratones de escritorio, una labor que incluso los cuestionados debieron reconocerla, como lo hizo la nota de condolencias enviada por la Fiscalía General del Estado, una nota inoportuna, diplomática, forzada quizá, pero que reconoce el valor de Walter. La respuesta de su familia fue firme. ¿Dónde está mi hija?  

 

 

La muerte, en última instancia, da significancia a la vida; con ella se valora lo que fue esencia en la persona y esa esencia de Walter es lo que nos queda como la herencia a no traicionar. Seguiremos porque “solos los perderemos, unidos los encontraremos”.