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Pronunciamiento de la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos - Inredh

Frente a los hechos acontecidos entre el 3 al 12 de octubre de 2019 que mantuvo en vilo a la institucionalidad del país, la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos, INREDH, manifiesta lo siguiente:

Independencia judicial y debido proceso en el Paro Nacional

 Exigimos Al Poder Judicial Actuar Con Independencia, Garantizar El Debido Proceso Y La Objetividad En Las Investigaciones Iniciadas En El Marco Del Paro Nacional En Ecuador Las organizaciones firmantes hemos condenado de manera enérgica y permanente varias violaciones sistemáticas y generalizadas que se han presentado desde el día 03 de octubre en el marco del Paro Nacional y del decreto de Estado de excepción.

Alianza por los derechos humanos en el paro nacional

Está conformada por las organizaciones: Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (CEDHU), Surkuna, Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH), Amazon Frontlines, el Comité de Derechos Humanos de Guayaquil e Idea Dignidad. En su momento también estuvo el Observatorio de Derechos y Justicia.

Alerta de derechos humanos exigimos a la justicia resolver garantías constitucionales urgentes

11 de octubre de 2019 El 10 de octubre de 2019, la organización Idea Dignidad logró presentar una demanda de medidas cautelares urgentes de acuerdo con la Constitución. Esta fue recibida en la Unidad Judicial de Garantías penales con competencia en Infracciones Flagrantes con sede en la Parroquia de la Mariscal del Cantón Quito, a las 19h37.

Alerta: Falsos positivos promueven la xenofobia y no propician el diálogo

11 de octubre de 2019 Denunciamos la irregular detención de 19 personas ocurrida el 10 de octubre de 2019, 17 de ellos de nacionalidad venezolana, una cubana y una ecuatoriano, en el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre de Quito.

BOLETIN Nº 4: De la Cárcel, la Ley de Drogas y otros demonios

Categoría: Derechos Humanos Ecuador Creado: Lunes, 10 Octubre 2016 15:30
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INREDH

 

De la cárcel, la ley de Drogas y otros demonios

¿Qué es la cárcel?

 

 

La Cárcel, ese siniestro lugar que la mayoría de personas solo conoce a través de las imágenes que difunden los medios de comunicación, constituye algo más que el espacio destinado a la rehabilitación de los/as delincuentes o de quienes atenten contra la estructura del sistema instaurado pues, ante todo, es uno de los mecanismos más violentos mediante el cual se ejerce el poder: ¡hay de aquel que caiga en la oscuridad de las celdas y en el abismo de los calabozos, para ser aislado, condenado y “rehabilitado”, puesto que permanecerá largos días a la espera de un justicia que nunca llega y si, con suerte sobrevive, nunca será el mismo!

 

Esta institución, la cárcel, se fundamenta en un discurso jurídico-penal conformado por un conjunto de principios, normas e instituciones que sustentan el IUS PUNIENDI, derecho punitivo o derecho del Estado para castigar a quienes atenten contra los bienes protegidos por el sistema, incumplan sus disposiciones o alteren de alguna forma la normalidad establecida. La manera como se ejecuta el castigo -que nos es presentado como rehabilitación- consiste en privar al individuo de su libertad e insertarlo en un sistema que reproduce la violencia y el estatismo de nuestra sociedad, “por su propio bien y el nuestro”.

 

El encarcelamiento como forma de rehabilitación de l@s desadaptad@s pretende encontrar su legitimidad en este discurso, supuestamente racional, que busca dotarle de coherencia y que se sustenta en tres fundamentos: 1) la seguridad social: que exige el aislar a aquellos quienes son peligrosos/as para el bienestar colectivo; 2) la peligrosidad: que exige la rehabilitación de l@s detenid@s para que luego sean reinsertados en la sociedad y; 3) la utilización de la cárcel como el medio adecuado para alcanzar estos fines propuestos.

 

Sin embargo, en el plano de lo real, el discurso penal se muestra totalmente falso para sostener estas premisas. En primer lugar, porque no cuenta con una adecuación de los medios operativos que sea funcional para alcanzar los objetivos propuestos; en otras palabras, los/as policías, jueces/zas, fiscales y, en general, todo el aparato de control social es insuficientes para alcanzar el pretendido fin de perseguir, investigar y castigar todos los delitos cometidos; por tanto, al ser incapaz de contener toda la dinámica social de violencia que diariamente se desborda ante sus ojos, este discurso en la práctica se transforma en sistema de represión selectivo y discriminante que impone su poder punitivo únicamente sobre quienes son previamente escogidos para tal fin.