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Fecha: Miércoles 23 de mayo de 2018 Hora: 13h00 Lugar: Sala Manuela Sáenz  El Colectivo de DDHH “Kinty Ñan”, el Programa Andino de Derechos Humanos y el Programa de Derecho de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, invitan al Conversatorio “Criminalización y Derechos Humanos, 10 años de resistencia”.

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¿Debe proporcionarse la identidad de un periodista secuestrado?

Categoría: Derechos Humanos Ecuador Creado: Domingo, 01 Abril 2018 11:36
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Fundamedios - INREDH

01/04/2018

  ¿Debe proporcionarse la identidad de un periodista secuestrados?

 

 

 

A propósito del secuestro de un equipo periodístico de Diario El Comercio se han dado posiciones encontradas sobre si es acertado o no dar a conocer la identidad de las personas secuestradas. Este tema es necesario analizarlo con detenimiento.

 

Los protocolos que se mantienen sobre secuestros comunes y sobre los cuales los organismos estatales asumen la negociación para lograr la liberación de la persona secuestrada tiene directrices que no necesariamente son aplicables en caso de secuestro de un periodista o de una persona defensora de derechos humanos.

 

El gobierno y la empresa a la que pertenece un periodista secuestrado puede sugerir mantener en secreto la identidad de las personas secuestradas debido a que, dicen, si el secuestrador sabe de la importancia de la persona secuestrada puede aumentar la cuantía de un rescate. Esta premisa lógicamente beneficia a la empresa, quien debe ser responsable frente a una demanda de esta naturaleza. En cuanto a los gobiernos, manejar en secreto un caso de secuestro protege su imagen política ya que no se cuestiona cómo pudo ser secuestrado un periodista y la primera respuesta puede ser que el gobierno no tiene protocolos oportunos y eficientes para evitar tales hechos. 

 

El trabajo de un periodista en situaciones de conflicto implica la búsqueda de contactos directos con las víctimas, las realidades y las personas involucradas en el conflicto. En la labor de los periodistas se aumenta notablemente su nivel de exposición por lo que el Estado debe generar un ambiente propicio y seguro para que este trabajo pueda desarrollarse sin interrupciones ni limitaciones desproporcionadas. 

 

La empresa, por su parte, debe prevenir y reducir el riesgo de trabajo de sus periodistas, pues los empleadores son responsables de la seguridad de sus empleados y de los trabajadores independientes adscritos a ella. En este sentido, existen manuales específicos en los que se enfoca la responsabilidad de los medios de comunicación y la forma adecuada en que deben reaccionar cuando uno de sus reporteros es secuestrado. Se puede consultar un texto de Hannah Storm: “The kidnapping of journalists: Reporting from High-Risk Conflict Zones” (El secuestro de periodistas: reportando desde zonas conflictivas de alto riesgo). 

 

Algunos puntos de este texto sugieren que los medios de comunicación que envían a una zona de conflicto necesitan tener un plan de contingencia acordado previamente, aunque los detalles del plan no deben ser conocidos por todos, es importante que todos los trabajadores conozcan un esquema de cómo la empresa responderá, quién será el encargado de responder ante la crisis, qué recursos estarán disponibles y cuál va a ser la principal estrategia. Una cuestión básica es que los empleados de un medio de comunicación cuenten con un seguro que los cubra en caso de secuestro.

 

Cuando no se desea responder estas preguntas, las empresas optan por mantener en secreto la identidad de un periodista secuestrado, pues el público puede empezar a investigar si los parámetros descritos, y otros, se han cumplido.

 

En el caso que nos ocupa, una de las formas de proteger a periodistas secuestrados es dando a conocer su identidad y su trabajo, más aún, en caso de conflictos armados esto es indispensable, pues de otra forma, los bandos en conflictos podrían llegar a la conclusión equivocada de que un periodista es un agente o espía del bando contrario. Es probable que, conocidos los nombres, otros investigadores periodísticos empiecen a indagar si la labor de los periodistas secuestrados estuvo debidamente protegida. La empresa deberá responder si no existieron estos protocolos.  

 

Por otra parte, en el Manual de Seguridad para Periodistas que maneja Reporteros Sin Fronteras, incluso se recomienda al periodista secuestrado que “Intenta conseguir que los captores utilicen tu nombre y te vean como una persona. Trata de establecer un diálogo, una relación con ellos para reducir las tensiones” y “Si te lo piden, accede a una grabación de tu voz o escribe un mensaje neutro que pueda ayudar a tu autentificación y liberación”.

 

La ONU, por su parte, también se ha pronunciado sobre este tema: “Hay varias cuestiones clave en relación con la víctima que pueden plantearse durante la investigación de un secuestro y que el oficial encargado del caso y otros oficiales deben tener en cuenta: Se debe identificar a la víctima, refiriéndose a ella por su nombre. Hay muchas pruebas de que las víctimas están más seguras si pueden identificarse como individuos a los secuestradores” dice en el Manual de lucha contra el secuestro”

 

Finalmente, cabe enfatizar que en caso de secuestro de un periodista en un conflicto armado es necesario que se pida la mediación de la Cruz Roja Internacional, aun cuando esto signifique que el Estado deba aceptar que en parte de su territorio existe un conflicto armado, aun cuando el actor que confronta no tenga el estatus de grupo beligerante y sea solo un frente delincuencial que controla un territorio específico. Los periodistas están protegidos por el Derecho Internacional Humanitario, por ende, se debe solicitar la mediación de la Cruz Roja Internacional, tanto para la negociación, como para el rescate. No confiemos solo en la intervención armada pues los riesgos en estos casos son innumerables.

 

La decisión de dar a conocer la identidad del equipo periodístico de Diario El Comercio que ha sido secuestrado en Mataje obedece a la necesidad de informar a los secuestradores no de la importancia de las personas secuestradas, y que con ello puedan exigir un rescate exorbitante, sino que son personas con protección especial derivada de tratados y acuerdos que el Estado está en la obligación de cumplirlos, y una acción equivocada tendrá grandes y graves consecuencias para cualquiera de las partes que haya equivocado este accionar. 

 

A Paúl Rivas, Javier Ortega y Efraín Segarra los esperamos de vuelta libres, sanos y a salvo.  

 

FUNDAMEDIOS – INREDH

  

Manual de seguridad para periodistas – RSF: https://bit.ly/2GSSYbz

 

Manual de seguridad para periodistas - CPJ : https://cpj.org/security/guide_es.pdf

 

Manual de lucha contra el secuestro – ONU: https://bit.ly/2E2mPLC

 

Guía de seguridad para periodistas visuales: https://bit.ly/2uqzBUB