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Organizaciones y víctimas rechazan la eliminación de tres fiscalías de la Comisión de la Verdad.

El Comité de Víctimas de Delitos de Lesa Humanidad y Graves Violaciones de Derechos Humanos, la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (CEDHU) y la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH) entregaron hoy, 19 de febrero de 2019, a las 9:30 de la mañana,  una carta pública expresando su preocupación por la decisión de suprimir tres de las siete Fiscalías habilitadas dentro de la Comisión de la Verdad.

Organizaciones y víctimas rechazan la eliminación de 3 fiscalías de la Comisión de la Verdad

      Quito, 18 de febrero de 2019   El Comité de víctimas de delitos de lesa humanidad y graves violaciones de derechos humanos, la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (CEDHU) y la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh) rechazan públicamente la eliminación de 3 de las 7 fiscalías de la Dirección de la Comisión de la Verdad, entidad responsable de judicializar los casos de graves violaciones registradas en el Ecuador desde 1984. Las tres organizaciones de derechos humanos invitan a los medios de comunicación a la presentación de la carta dirigida a la fiscal general del Estado, Ruth Palacios,  que se realizará mañana martes, 19 de febrero de 2019, a las 09:00, en las instalaciones de la Fiscalía General del Estado (12 de Octubre y Patria). La misiva está firmada por más de 100 académicos y víctimas; y por 15 organizaciones de derechos humanos a nivel nacional, entre ellos Comité de Comandos de Taura, María Fernanda Restrepo, Víctimas de los barcos hundidos en Manta, Víctimas de la Ex-Cooperativa 10 de Enero, Alexandra Córdova, Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas en Ecuador (Asfadec), Centro de Derechos Humanos de la PUCE, entre otras. Bajo la dirección de la Comisión de la Verdad no solo se encuentran los 136 casos registrados por el Informe de la Comisión de la Verdad de 1984 – 2008, sino también otros casos como la ejecución extrajudicial y desaparición forzada de Francisco Cajigas en noviembre de 2015; la ejecución extrajudicial de Freddy Taish en noviembre de 2014, entre otros. Intervienen: Elsie Monge, directora ejecutiva de Cedhu. Clara Merino, presidenta del Comité Víctimas Luis Ángel Saavedra, coordinador ejecutivo de Inredh María Fernanda Restrepo, hermana de Andrés y Santiago Restrepo Arismendi. Contactos de prensa: Comunicación Cedhu: 0992747727 Comunicación Inredh: 0998943739    

Juez visitará San Pablo de Amalí para constatar los daños causados por hidroeléctrica Hidrotambo S.A.

Para este miércoles, 13 de febrero de 2019, a las 09:00, se prevé que el juez de la Unidad Judicial Multicompetente de Chillanes, Eduardo Rafael Pazmiño, visité la comunidad de San Pablo de Amalí, ubicada en el cantón, Chillanes, provincia Bolívar. El objetivo: realizar una inspección judicial para verificar y constatar los daños causados por el desvío del río Dulcepamaba realizado por la hidroeléctrica Hidrotambo S.A.

El pueblo shuar Arutam presentará una acción de protección contra el proyecto minero San Carlos - Panantza

En la mañana de hoy, martes 12 de febrero de 2019, en las instalaciones de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), dirigentes del pueblo shuar Arutam con el apoyo de organizaciones de derechos humanos hicieron público que presentarán en los próximos días una acción protección contra el proyecto minero San Carlos - Panantza, localizado en la provincia de Morona Santiago, en el sur del país.

45 días tienen las carteras de Estado para dictar charlas de DD.HH en los CRS a nivel nacional

Hoy, lunes 11 de febrero de 2019, se llevó a cabo la audiencia de cumplimiento de las medidas de reparación de la sentencia sobre los actos de tortura cometidos en el ex pabellón de Mediana Seguridad JC, del Centro de Rehabilitación Social CRS Turi, ocurrido el pasado 31 de mayo del 2016. Las medidas de reparación  fueron acogidas a través de un habeas corpus presentado  ante  el juez Esteban Vélez Pesantez el 30 de junio del 2016.

37 policías fueron condenados a 106 días de prisión por los hechos ocurridos en la cárcel Turi

Categoría: Actualidad Creado: Jueves, 15 Noviembre 2018 11:22
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106 días y 26 hora de prisión en el Centro de Rehabilitación Social Turi fue la condena que recibieron 37 de los 42 policías procesados por el delito de tortura ocurrido el pasado 31 de mayo de 2016, en el pabellón de Mediana Seguridad JC de este Centro.

Con casi hora y media de retraso (16:45), el Tribunal de Garantías Penales de Cuenca conformado por Luis Flores, Pedro Ordoñez y Patricia Inga instaló ayer, 14 de noviembre de 2018, la audiencia en la sala 209 del Complejo Judicial de Cuenca para dar conocer la resolución, sin embargo pese a que la audiencia era pública, se impidió el ingreso a los familiares de los policías, de los representantes de organizaciones de derechos humanos y de periodistas. Además, los miembros policiales que custodiaban la sala intentaron desalojar el edificio argumentado razones de seguridad y que el juzgado cierra sus puertas a las 17:00. Esto, mientras la audiencia se desarrollaba.

El juez ponente Luis Flores inició la lectura de la sentencia relatando como las personas privadas de la libertad fueron golpeadas, roseadas gas, obligadas a desnudarse y a realizar sapitos y ejercicios físicos mientras recibían descargas eléctricas por miembros de la Policía y personal de la Unidad del Mantenimiento del Orden (UMO).

También, dijo que los policías usaron pasamontañas y cascos durante el operativo de requisa que no contó con presencia fiscal como lo garantiza la ley, lo cual era responsabilidad del ex director de la cárcel, Paúl Tobar. A ello, se sumó que el Tribunal durante la audiencia de juzgamiento, que inició el 19 de septiembre del año en curso, pudo observar los videos de seguridad del Centro de Rehabilitación Turi donde se evidenció como los internos son víctimas de acciones violentas, discriminatorias, humillantes, entre otras cosas.

Luego de dar a conocer el fallo, el juez ponente precisó que se probó que los policías fueron capacitados en derechos humanos y sabían lo que estaban haciendo, que los efectivos tienen la capacidad de objetar una orden superior si considera que se  violenta los derechos, que los agentes no se encontraban en riesgo dentro de la cárcel; que no hubo amotinamientos ni actos violentos para que la Policía haga uso progresivo de la fuerza y que los sapitos no es una técnica de investigación. Además, el Tribunal cuestionó las labores que los procesados dijeron haber realizado el 31 de mayo, ya que ninguna se refería a su participación en el operativo, sino a tareas secundarias.

Por lo tanto, dijo que hubo tratos crueles, degradantes e inhumanos en contra de las personas privadas de la libertad, pero que no fueron suficientemente graves para ser considerados como tortura, por lo cual sentenció a 36 policías como autores directos del delito de extralimitación en la ejecución de un acto de servicio público y a una multa de 500 dólares.

Mientras que, al mayor de la Policía, René C., responsable del operativo, se le sentenció a 106 días y 26 horas de prisión como autor mediato del delito de extralimitación en la ejecución de un acto de servicio público. Los argumentos fueron que él fue el jefe del operativo, lo lideró y sabía lo que estaba haciendo.

A los cinco policías restantes, el Tribunal les ratificó su inocencia porque cuatro estaban realizando actividades administrativas y el otro se encontraba en un taller. No participaron en el operativo, aseguró.

Cabe mencionar que este proceso penal inició 2016 y que durante el operativo de requisa del 31 de mayo de ese año participaron 80 policías.

Como organización de derechos humanos rechazamos este desmerecimiento de la gravedad de los hechos del 31 de mayo de 2016 al calificarlos como extralimitación de funciones y no como tortura. Para el profesor David Cordero, miembro de Inredh, “no se necesita que les desnuden, les obliguen a hacer sapitos, les pateen en el piso, les golpeen con toletes en la espalda y les electrocuten para darse cuenta que dichos hechos producen un grave sufrimiento. Es algo evidente. Además de no existir en el derecho interamericano el parámetro del “umbral de sufrimiento” para declarar que existió tortura.

Observamos con preocupación la desproporcionalidad de la pena impuesta en la sentencia con respecto a los hechos, especialmente considerando que la tortura es uno de los delitos más graves que conoce la humanidad. Asimismo, Cordero dice que lo más importante, incluso más que la pena, es que estas personas no pueden seguir siendo policías y sorprende que esto no hay ocurrido hasta ahora, ya que con los videos era suficientes para que les den la baja como medida de no repetición, por lo cual como organización de derechos humanos esperamos una respuesta inmediata del Estado para que eso suceda. Ver video: aquí

Recordamos, al Estado ecuatoriano y a la sociedad, que el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas observó severamente los hechos que fueron materia de este caso el año anterior en el cual le recordó al Estado su obligación de combatir la impunidad en contra de la tortura.

También como Inredh expresamos nuestra preocupación al constatar de primera mano una serie de actos de amedrentamientos, amenazas y hostigamiento a lo largo del juzgamiento del proceso judicial en contra de varios funcionarios públicos, periodistas y el personal de la Fundación.  Estas acciones son obstáculos que dificultan la labor de personas defensoras de derechos humanos que no solo ensombrecen el acceso a justicia sino atentan severamente contra la integridad física y psicológica de las mismas. Como Fundación Inredh tomamos nota de estos amedrentamientos y exhortamos al Estado garantizar un ambiente propicio para que las y los defensores de derechos humanos puedan ejercer su labor con libertad, esto en el marco de la especial obligación de los Estados para con las personas defensoras.

Finalmente, precisamos que Inredh promueve una cultura de paz y de respeto de derechos humanos en toda la sociedad, en ese sentido aclara que su trabajo no está en contra de la labor necesaria y legítima de la Policía Nacional y de las instituciones de seguridad, pero ello de ninguna manera implica aceptar y mucho menos no denunciar graves violaciones de derechos humanos como en el presente caso.

 #TorturaNuncaMás

#NoNosCallarán