INREDH celebró sus 25 años de defensa de derechos humanos, de los pueblos y de la naturaleza

Categoría: Actualidad Creado: Miércoles, 12 Diciembre 2018 10:51
Visto: 572

El 28 de septiembre de 1993 se inscribe INREDH (Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos) como una organización jurídica. Desde entonces han pasado 25 años y seis generaciones de jóvenes profesionales han dejado una huella que no puede ser borrada. Cada generación ha llevado casos de suma importancia para la construcción de una cultura de respeto a los derechos humanos, de los pueblos y la naturaleza. Cada generación abrió un camino y permitió que INREDH siga vivo, joven e innovándose permanentemente.

 

Galería de fotos: aquí 

 

La primera generación de INREDH tuvo como escenario el caso Putumayo, un complejo caso de tortura militar y policial en contra de 11 campesinos de la frontera norte. Este caso nos brindó la posibilidad de construir una metodología de trabajo para enfrentar casos de graves violaciones a los derechos humanos. Ahora la denominamos “litigio estratégico” y comprende acciones jurídicas que van a la par con acciones de comunicación, fortalecimiento organizativo, seguimiento psico-social, solidaridad internacional y movilización social. El caso Putumayo nos involucró también con la realidad penitenciaria y la sistematización permanente.

Manuel Castillo, dirigente de Fortalecimiento de la Coonaie; Jaime Vargas, presidente de la Conaie, y Luis Ángel Saavedra

 

La segunda generación debió enfrentarse a violaciones a los derechos humanos derivadas de la militarización de la frontera norte, el conflicto colombiano y el acantonamiento de tropas militares estadounidenses en la Base de Manta, el desplazamiento y refugio.

No Bases fue la mayor coalición de organizaciones sociales urbanas y campesinas, ONGs, comunidades de base católicas y protestantes, estudiantes, pescadores y otros colectivos, lo que finalmente condujo a la creación de la “Red Internacional contra las bases militares extranjeras” conocida más como Movimiento Internacional No Bases.

 

 

Ati Kurikama, experto en justicia indígena.

El caso Putumayo posicionó a INREDH en el ámbito nacional y regional; pero su posicionamiento internacional se fortaleció al hacerse cargo, junto con las organizaciones colombianas y ecuatorianas pertenecientes a la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) del XXXV Congreso Mundial de la FIDH, con más 300 defensores de derechos humanos de 117 países, incluyendo la Premio Nobel de Paz, Shirin Ebadi, realizado del 2 al 4 de marzo de 2004.

Luego, en marzo de 2007, el ser anfitrión en la creación del Movimiento mundial No Bases puso a INREDH en la esfera de las grandes organizaciones internacionales que trabajan por los derechos humanos, la paz y la desmilitarización.

 

Estudiantes de la Escuela de Formación de Líderes y Lideresas del Ecuador. 

La tercera generación enfrentó la criminalización de los defensores y defensoras, la defensa legal ante el Estado y las corporaciones que abrían juicios para bloquear el trabajo de quienes se oponían a proyectos extractivos que atentaban contra los derechos de las comunidades y los pueblos. Nació el Programa Defensores, constituyéndose en un pilar de INREDH y un lazo permanente con las organizaciones sociales de base.

Se consolidó la identidad de INREDH: ser una organización que brinda asistencia jurídica y ser una organización defensora de defensores y defensoras de derechos humanos, de los pueblos y la naturaleza.

Y llegamos a la cuarta generación de INREDH que involucra la defensa de los derechos de los pueblos indígenas a la protección de defensores y defensoras. INREDH asume casos de protección de los territorios indígenas y campesinos, se involucra con la defensa de los derechos de la naturaleza y justicia ambiental. Asume el acompañamiento técnico a las organizaciones de base como otro de los ejes fundamentales de su trabajo.

Una cosa lleva a otra y el trabajo con pueblos indígenas nos llevó a la justicia indígena, a la investigación de los sistemas de justicia indígena y a su consolidación. La defensa ante la criminalización de la justicia indígena se convirtió en otra tarea urgente. Comprender la justicia indígena es un reto incluso para militantes de derechos humanos.

La quinta generación de INREDH asumió el trabajo en justicia indígena y así mostramos que INREDH no huye de temas polémicos y busca que el enfoque de derechos esté presente en cada una de las acciones sociales.

 

 

Evelyn Calvopiña, de Inredh; Beatriz Villarreal; Freya Rondelez, 11.11.11 Latinoamérica; Patricia Ponce, Coccinelle; y Raquel Yrigoyen, experta en justicia indígena

 

 

Y llegamos a la sexta generación, a nosotras, a quienes inauguramos este evento que conmemora los 25 años de INREDH. Somos la sexta generación de INREDH y somos marcadas por casos de desaparición, especialmente los casos de mujeres desaparecidas. Como sexta generación de INREDH asumimos el compromiso de mantener cada uno de los preceptos con los que se formó el INREDH; hacemos nuestra la fuerza y coraje de Gina Benavides, la visión de futuro de María Elena Sandoval, el pragmatismo de Gonzalo Aguirre y cada uno de los debates que involucraron la construcción de este sueño llamado INREDH. Somos la generación a la que se le exigirá mucho, pues INREDH ahora es grande y tenemos la obligación de mantenerlo así, para ello tendremos la asistencia de quienes ya pasaron por estas filas y cuyo trabajo ha llevado al INREDH al sitial en el que está. Las generaciones en INREDH han trabajo en un sistema de posta que ha permitido el crecimiento mutuo, como organización y como profesionales.

Ayer, 11 de diciembre de 2018, conmemoramos los 25 años de la Fundación de Inredh con el Encuentro Internacional de Justicia Indígena,  el panel: Derechos humanos: 70 años de la Declaración y la presentación del libro: Una luz en el olvido: personas desaparecidas en Ecuador realizado junto al apoyo de la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas en Ecuador (Asfadec) y el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica.