Con entusiasmo, alegría y convicción, los líderes y las lideresas culminaron la segunda semana de la Escuela de Formación de Líderes y Lideresas INREDH 2026.
A lo largo de estos días, cada participante se sumergió en un proceso de reflexión, debate y construcción colectiva de conocimientos que fortaleció su liderazgo y compromiso con la transformación social. Las herramientas adquiridas les permitirán impulsar procesos de incidencia, litigio estratégico y defensa de derechos desde sus comunidades y territorios.
Durante la segunda semana contamos con la participación de facilitadorxs especializados en diversas áreas, quienes impartieron los módulos de Seguridad Digital y Redes, Construcción del Estado Pluricultural, Incidencia Política, Cosmovisión Afrodescendiente, y Cosmovisión y Justicia Indígena para el fortalecimiento del liderazgo comunitario. Cada uno de estos módulos tiene el objetivo de aportar herramientas necesarias para fortalecer el tejido social a las organizaciones y colectivos.
La noche cultural pura diversidad y vida
La noche cultural inició con un ritual de bienvenida y agradecimiento a la tierra, al sol y a los elementos que sostienen la vida. Como parte de esta ceremonia ancestral, se elaboró una ofrenda simbólica que consistió en la elaboración de la wiphala compuesta por pétalos de rosas, frutas y granos, acompañados de incienso y palo santo en el centro. El aroma y el humo que emanaban de estos elementos fueron compartidos con todas las personas presentes en un acto de purificación, conexión espiritual y fortalecimiento de la energía colectiva, marcando así el inicio de una jornada de encuentro intercultural y celebración comunitaria.
Mirella Tonato, coordinadora ejecutiva de INREDH, señaló que la Escuela busca estos espacios para celebrar, bailar y compartir las distintas manifestaciones culturales de los pueblos y comunidades participantes. El objetivo fue reconocer la cultura como un derecho y una forma de resistencia, fortaleciendo los lazos que unen a quienes defienden la dignidad, la justicia y la vida.
Luego de ello, iniciaron las presentaciones de los grupos de baile, teatro, poesía y canto de las distintas delegaciones, representando a las culturas afrodescendientes y a comunidades de la Amazonía y de la Costa ecuatoriana. Las y los participantes vivieron una noche de danza, cultura y expresiones artísticas que fortalecieron los lazos de convivencia e intercambio intercultural.
La salida de campo, una forma de construir colectivos más resilientes
La salida de campo tuvo como punto de llegada a la comunidad de Pintag. Cabe recalcar que estos espacios son necesarios para la convivencia, para fortalecer los conocimientos, conectar con las culturas de cada organización y crear alianzas que permitan proteger los territorios y promover la identidad de los pueblos.
El día inició con un ritual de fuego sagrado. Posteriormente, las y los participantes se organizaron en grupos para realizar un recorrido por el entorno y reflexionar sobre la relación espiritual, cultural y cotidiana que mantienen con el agua, la tierra y el sol. Más tarde, todas y todos colaboraron en la preparación de los alimentos que serían cocinados mediante la técnica ancestral de la pachamanka, una práctica tradicional que consiste en colocar los alimentos bajo tierra junto a piedras previamente calentadas, aprovechando el calor acumulado para su cocción. Este proceso, además de transmitir conocimientos ancestrales, fortaleció el trabajo comunitario y el vínculo con la naturaleza.
Más adelante, se conformaron grupos para realizar un recorrido por la comunidad, durante el cual se compartieron diversas prácticas sostenibles impulsadas por sus habitantes. Entre ellas se destacaron el uso responsable del agua, la construcción de edificaciones con materiales ecológicos, las acciones para recuperar y preservar la memoria de sus ancestros, el tratamiento y reutilización de aguas recicladas, así como la elaboración de abonos orgánicos destinados al cuidado y fortalecimiento de las plantas.
Para finalizar la jornada, la agenda culminó con un taller de Mapa Cuerpo-Territorio, en el que las y los líderes dibujaron la silueta del cuerpo en un papelote e identificaron los principales conflictos que enfrentan sus comunidades. Posteriormente, compartieron y analizaron estas problemáticas de manera colectiva.
LA segunda semana de la Escuela de Formación de Líderes y Lideresas INREDH 2026, concluyó lleno de aprendizaje, resiliencia, intercambio de saberes y construcciones colectiva. Cada experiencia, reflexión y encuentro fortaleció el compromiso de las y los participantes.
Ándres Yánez manifestó:
“Esta Escuela me hizo conectar con otras realidades, cuestionarme muchas cosas y recordar, desde el corazón, por qué quiero seguir luchando por los derechos de los demás”.
Comunicación INREDH: +593 99 205 8210.