La última jornada estuvo marcada por la evaluación final, en la que las y los estudiantes pusieron en práctica los conocimientos adquiridos a lo largo de la Escuela. Posteriormente, se realizó la entrega de certificados a quienes completaron este proceso formativo, que demandó esfuerzo, dedicación y compromiso. Las jornadas académicas, aunque intensas, estuvieron acompañadas de momentos de alegría, emociones, expresiones culturales y compañerismo que hicieron de esta experiencia un espacio de aprendizaje colectivo.
Durante esta última semana, los contenidos estuvieron orientados a fortalecer las capacidades de las y los participantes para que puedan llevar lo aprendido a sus comunidades y organizaciones. Entre las temáticas abordadas estuvieron la creación de proyectos, seguridad organizacional, litigio estratégico, no violencia activa, seguridad emocional y salud mental. Estos conocimientos buscan proporcionar herramientas que puedan ser aplicadas en sus respectivos territorios y contribuir al fortalecimiento de sus procesos organizativos.
Uno de los ejercicios prácticos estuvo enfocado en el litigio estratégico. En esta actividad, las y los estudiantes asumieron el papel de INREDH y simularon cómo actuar ante situaciones en las que personas víctimas de vulneraciones de derechos solicitan acompañamiento y ayuda a sus comunidades u organizaciones. El ejercicio permitió poner en práctica los conocimientos adquiridos y reflexionar sobre las respuestas que pueden construirse desde los espacios colectivos. Este aprendizaje cobra especial importancia si se considera que varios de los participantes ya forman parte de colectivos y organizaciones sociales en sus territorios.
La formación también contempló espacios para compartir y procesar las experiencias vividas durante estas semanas. El equipo de INREDH recogió los testimonios de las y los estudiantes, quienes expresaron lo que significó para ellos formar parte de la Escuela 2026. A estos encuentros se sumaron fotografías grupales y espacios de expresión emocional, en los que pudieron compartir y exteriorizar aquellas emociones que habían guardado a lo largo del proceso. Así, la Escuela no solo representó una experiencia académica, sino también un espacio de encuentro, confianza y crecimiento personal.
Otro de los resultados de esta experiencia fue la construcción de redes y alianzas entre jóvenes provenientes de diferentes territorios del país. El intercambio entre participantes de la Costa, Sierra y Amazonía permitió conocer distintas realidades, compartir experiencias y establecer vínculos que pueden dar paso a futuras colaboraciones entre organizaciones y al desarrollo de trabajos conjuntos en diferentes territorios. Estas relaciones constituyen una herramienta para fortalecer los procesos colectivos y promover la defensa de los derechos humanos, la naturaleza y las comunidades desde distintos espacios del país.
Con el cierre de esta edición, las y los participantes regresan a sus hogares con nuevos conocimientos, experiencias, amistades y un enriquecimiento cultural construido a partir del encuentro con personas de diversas comunidades y realidades. La Escuela de Formación de Líderes y Lideresas INREDH 2026 concluye así su proceso presencial, con el desafío de que las herramientas adquiridas trasciendan las aulas y se conviertan en acciones concretas dentro de sus comunidades y organizaciones.