Inicio Nacional Comida, baile y ritualidad ancestral formaron parte de la salida de campo a la comunidad Balda Lupaxi

Comida, baile y ritualidad ancestral formaron parte de la salida de campo a la comunidad Balda Lupaxi

Por Paul Pullupaxi
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Dentro de las actividades planificadas para el domingo 14 de agosto de la Escuela de Formación, las y los participantes visitaron la comunidad de Balda Lupaxi, ubicada en el cantón de Colta de la provincia de Chimborazo, donde residen tayta Pedro Yuquilema y su esposa, Magdalena Yupangui. Ellos son dos referentes de lucha social de su comunidad, especialmente en temas como educación intercultural bilingüe y saberes ancestrales.
 
En la salida de campo participaron más de 50 jóvenes de diferentes pueblos y nacionalidades del Ecuador, quienes compartieron experiencias con la familia kichwa Puruhá, Yuquilema Yupangui. Juntos prepararon borrego asado con papas y choclos cocinados, un platillo de bienvenida para las y los jóvenes de la Escuela.
 
Durante este día también se desarrollaron otras actividades como bailes y rituales ancestrales. Tayta Pedro relató su trayectoria como activista social por la educación intercultural bilingüe y motivó a las y los jóvenes a continuar trabajando desde sus colectivos, organizaciones y fundaciones por el bienestar de todos los pueblos y nacionalidades.
 
Así también, mama Magdalena resaltó la importancia de las mujeres en los procesos de lucha colectiva de las comunidades, donde son ellas quienes visibilizan la realidad de los hogares y buscan respuestas tempranas y efectivas para los problemas.
 
Ingrid García, coordinadora de la Escuela de Formación de Líderes y Lideresas 2022, mencionó que la actividad tuvo como fin «comprender la realidad de las comunidades, donde ellos mismos cultivan y cosechan sus productos, crían animales y preparan sus alimentos». Además, añadió que la convivencia en este tipo de espacios permite el intercambio de conocimientos y saberes ancestrales de parte y parte.
 
Para Maribel Muntza, representante del Movimiento Indígena y Campesino de Tungurahua (MICT) fue un espacio que ha permitido ver el origen de las comunidades y también la esencia de los pueblos indígenas, a partir de la convivencia y preparación de algunos alimentos.
 
Por su parte, Alan Recalde, miembro de la organización Mujeres de Frente de la ciudad de Quito, resaltó que «fue un espacio de intercambio de culturas e identidades, donde pudimos reconocernos para continuar en este trabajo de no invisibilizar a otro tipo de identidades que hay en el Ecuador». También se refirió a tayta Pedro y mamá Magdalena como dos referentes runas, que desde tempranas edades buscaron reivindicar su identidad y evidenciar la situación dentro de las comunidades.
 
Como actividad final, las y los participantes reafirmaron su compromiso de continuar en la lucha de la defensa de los derechos humanos y de la naturaleza desde sus colectivos, organizaciones y fundaciones para contribuir al  bienestar colectivo de los pueblos y nacionalidades ecuatorianas.

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