Cuando migrar se vuelve un delito, cuando un gobierno no responde, cuando una ideología ultranacionalista gana terreno, cuando las políticas migratorias son agresivas, cuando la guerra y la deshumanización comienzan a normalizarse, es hora de alzar la voz y decir NO. No y absolutamente no, no ignoremos esta realidad. Gracias a la fotografía que se hizo viral se pudo evidenciar lo que está pasando con las personas migrantes en Estados Unidos, gracias a las voces que se unieron, algunos medios de comunicación y sociedad civil ayudaron a visibilizar el caso de Liam Cornejo. Pero, no, no es suficiente. Esta acción exige detenernos, pensar y actuar desde una humanidad empática.
“Recordemos que la movilidad viene desde nuestros ancestros y es tan antigua como el agua y tan humana como caminar”.
Defender a Liam no es un acto de solidaridad, es defender la idea misma de que la dignidad humana NO es negociable. La liberación de Liam y su padre ocurrió tras la orden de un juez federal del Distrito de Texas, Fred Biery, quien ordenó el 27 de enero y el 01 de febrero de 2026, que Liam y su padre fuesen puestos en libertad. Esta sentencia quedó a la espera de una resolución favorable. La familia Cornejo llegó a los Estados Unidos en el 2024 por la frontera de Texas y estaban tramitando los documentos para solicitar asilo en ese país. Liam tiene cinco años, es ecuatoriano, le gusta ir a la escuela y hace todas sus tareas.“Es inteligente, alegre y sus compañeros de clase lo extrañan”, señala su maestra de clase.
A pesar de este proceso legal, el presidente Donald Trump seguía impulsando la deportación del niño. El 19 de marzo de 2026, el juez de inmigración John Burns dictó sentencia negando el asilo a la familia Cornejo Arias y ordenando su deportación. La defensa de la familia presentó una apelación y continúa adelante con el debido proceso.
El día que fue detenido por agentes migratorios en Estados Unidos, caminaba con su padre, Adrián Cornejo Arias, de regreso a casa después de clases, en Columbia Heights, Minneapolis. Pero, nunca pensaron lo que pasaría ese día y en lo se convertiría. Liam fue detenido1 por doce días en el Centro de Detención Familiar de Dilley, Texas. Doce días en los que su infancia se detuvo, custodiado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y llevado a instalaciones diseñadas para adultos. Las autoridades del distrito escolar, donde estudia Liam, dijeron que los agentes habrían utilizado al niño como vía para obligar a las demás familias a salir de sus viviendas para ser detenidas. Si esto es cierto, no se trata solo de una irregularidad administrativa, sino de una grave violación a la integridad y derechos humanos.
El sistema de control y poder de Donald Trump consiste en sacar a todos los migrantes ejerciendo su fascismo2. Por otro lado, el congresista del Partido Demócrata de Texas, Joaquín Castro, en su pronunciamiento y defensa de la familia, añadió algo que incomoda al poder: la Declaración de Independencia de Estados Unidos (1776)3, documento fundamental, proclama que todas las personas nacen iguales en dignidad y derechos, sin importar su condición de movilidad o cualquiera que sea su situación. Sin embargo, esto no se refleja en la actualidad y en la realidad de muchas personas que viven en condición de movilidad en este país, como es el caso de Liam y su familia. “La vida de Liam ha cambiado – comenta su padre -. El ya no es el niño que era antes». A Liam le cuesta dormir, tiene pesadillas, pánico y ansiedad. “Estamos temerosos, nos da miedo salir a la calle”, mencionó.
“Ningún niño del mundo debe ser sentenciado ni criminalizado y mucho menos sentenciado por su condición migratoria”.
El caso de Liam no es aislado, ni el único. Elizabeth Zuna Casiguano y su hija de diez años fueron detenidas por más de un mes en el mismo Centro de Detención4. Marisol y su madre Joselyn fueron retenidas y encadenadas, llevadas de forma violenta al centro de retención en Texas, por nueve días3. Otro caso es el de Chloe, una niña de dos años, de nacionalidad ecuatoriana, detenida y llevada con su padre al centro de detención. Según las cifras de ICE 4, obtenidas por Deportation Data Proyect reveló que hay más de 3800 detenciones a menores entre enero y octubre de 2025. Según reportes señalan que, “las instalaciones donde se llevan a los niños no es un centro de detención es como una cárcel y hay denuncias sobre las condiciones en la que viven las niñas y los niños ahí detenidos: la comida y el agua están en condiciones de insalubridad, hasta se ha denunciado maltrato psicológico a los menores. No hay camas ni mantas. Los niños duermen en el piso y se abrigan con plásticos.” 5
Estas condiciones son inhumanas. Son espacios que no cumplen estándares mínimos de dignidad humana. La pregunta es inhumana: ¿Cómo niñxs, caminando a sus casas pueden ser tratados como una amenaza?
Es importante hablar de estos hechos desde un pensamiento crítico y recordar que todos los niños y niñas son sujetos de derechos y de especial protección. Este principio es un derecho humano que pone al Estado como principal actor en la priorización del bienestar de todos los niños y niñas en su estado físico, emocional y psicológico.
Dicho esto, las acciones de las autoridades estatales han vulnerado la infancia de los niños y niñas detenidos. Las consecuencias de sus detenciones no se limitan solo a un daño personal psicológico, ya que su entorno familiar también se ve afectado, debido a la inseguridad jurídica, a la falta de respuestas de protección, dejando tanto a las y los niños, niñas y adolescentes, y a sus familias en un estado de protección psicosocial y legal.
Hablar de Liam es hablar de las infancias en condición de movilidad humana. Estas historias visibilizan la problemática social y represión implantada por el presidente Donald Trump. La condición de Movilidad y de derechos humanos están marcados por un contexto global que cada día se caracteriza por políticas de represión, de guerra, de difusión de discursos de odio y criminalización que la sociedad está normalizando. Los organismos internacionales como la ONU son claras al mencionar que todos los trabajadores migrantes y sus familias, especialmente las niñas, niños y adolescentes, merecen protección reforzada, no castigo.
El Estado ecuatoriano y los organismos internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), tienen la obligación de garantizar protocolos de ayuda para la protección de las niñas y niños migrantes. En base a esto, ¿cuál ha sido la respuesta de Daniel Noboa?
El presidente de Ecuador no se ha pronunciado hasta la actualidad, su silencio lo dice todo y expone su indiferencia a la situación de los ecuatorianos migrantes y que están atravesando estos procesos judiciales. En el comunicado de Cancillería no se dice nada del respaldo a la familia, ni responde a una acción clara de ayuda. Esto refleja a un gobierno nada empático y desinteresado.
Desde Ecuador, el caso interpela directamente al Estado. La Constitución de la República, en su artículo 406, reconoce el derecho a migrar y establece que ningún ser humano será considerado ilegal por su condición migratoria. Este principio no debería terminar en la criminalización, sin embargo, la ausencia de acciones claras, pronunciamientos firmes o de respaldo efectivo a la comunidad migrante ecuatoriana evidencian un gobierno ausente, débil. Estas acciones solo revelan intereses políticos con los Estados Unidos, pero no con los migrantes.
El Estado ecuatoriano, a través de su política exterior y sus embajadas, tiene la obligación de incidir, exigir estándares internacionales y priorizar la protección de niños, niñas y adolescentes migrantes.
Porque cuando un niño es detenido, no falla solo un sistema migratorio, falla la promesa democrática de que la infancia será siempre un territorio protegido. Y esa es una deuda que ningún país debería permitirse ignorar.
Medios de comunicación y política migratoria
La coyuntura migratoria en los Estados Unidos ha estado marcada en los últimos años por un incremento sostenido en las deportaciones, detenciones familiares y operativos de control migratorio. Estas medidas han afectado de manera directa a personas solicitantes de asilo, familias y, especialmente, a niñas y niños en situación de movilidad humana. En este contexto, las narrativas difundidas por los medios de comunicación y los discursos oficiales desempeñan un papel determinante en la construcción de percepciones sociales que, en muchos casos, invisibilizan violaciones de derechos humanos o legitiman prácticas restrictivas y punitivas.
La circulación masiva de imágenes y testimonios en redes sociales y medios tradicionales ha permitido visibilizar algunas de estas realidades. Entre ellas, destaca la fotografía de un niño ecuatoriano de cinco años, Liam Conejo, tomado de la mano por un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Esta imagen generó indignación a nivel internacional y se convirtió en un símbolo del impacto de las políticas migratorias sobre la infancia. No obstante, más allá de su dimensión simbólica, este caso evidencia una problemática estructural que impacta de manera sistemática a miles de familias migrantes.
En términos generales, el rol del ICE ha sido objeto de múltiples críticas debido al aumento sostenido de detenciones y deportaciones, así como a las condiciones existentes en los centros de reclusión migratoria. Según datos oficiales compilados por The Guardian, a lo largo de 2025 la agencia de inmigración estadounidense arrestó a más de 328 000 personas y deportó a casi 327 000, cifras que reflejan uno de los ritmos más altos de aplicación de la ley migratoria en años recientes. Además, a mediados de diciembre de 2025 el número de personas en detención migratoria alcanzó un máximo histórico de más de 68 400, superando los registros anteriores.7 Estas cifras que incluyen a un número significativo de personas sin antecedentes penales evidencian una política de control migratorio que prioriza la detención y expulsión de personas migrantes en contextos civiles y familiares, independientemente de su situación legal o historial delictivo.
Asimismo, se han documentado deficiencias estructurales en los centros de detención, incluyendo limitaciones en el acceso a servicios de salud, alimentación adecuada, atención psicológica y espacios educativos para niños, niñas y adolescentes. A ello se suman reportes de muertes bajo custodia y durante operativos, lo que ha generado serias preocupaciones sobre el uso excesivo de la fuerza y la falta de mecanismos efectivos de rendición de cuentas.
Los medios de comunicación y las plataformas digitales cumplen un rol central en la forma en que estas políticas son interpretadas por la sociedad. Por un lado, han permitido visibilizar abusos, movilizar solidaridad y presión internacional. Por otro, en ciertos casos, han reproducido discursos que refuerzan estigmas, criminalizan a las personas migrantes o justifican prácticas estatales contrarias a los derechos humanos. La comunicación, por tanto, se convierte en un espacio de disputa política y social.
Frente a este escenario, organizaciones defensoras de derechos humanos han reiterado la necesidad de una transformación profunda de las políticas migratorias.8 Entre sus principales demandas se encuentran la liberación inmediata de niñas, niños y familias detenidas, la garantía de atención médica, psicológica y nutricional adecuada, el fin de la separación familiar, la supervisión independiente de los centros de detención y una acción diplomática efectiva por parte de los Estados para la protección de sus ciudadanos y ciudadanas en el exterior.
Estas exigencias reflejan la urgencia de construir un enfoque migratorio basado en la dignidad humana, la protección integral de la infancia y el respeto a los compromisos y estándares internacionales. La movilidad humana no puede ser tratada como un problema de seguridad, sino como una realidad social que requiere respuestas integrales y respetuosas de los derechos fundamentales.
Es indispensable recordar que detrás de cada cifra, cada operativo y cada imagen difundida, existen historias de vida marcadas por la exclusión, el miedo y la incertidumbre. El tratamiento mediático y las políticas migratorias deben ser evaluados de manera crítica desde una perspectiva de derechos humanos, priorizando siempre la protección de las personas en situación de mayor vulnerabilidad, en particular de las niñas y los niños migrantes.
Referencias
1 Detención arbitraria e ilegal: Ley Orgánica de movilidad humana del Ecuador. Tomado de: https://www.cancilleria.gob.ec/wp-content/uploads/2022/06/2021.05.14_ley_organica_de_movilidad_humana_-_lomh.pdf: Igualdad ante la Ley y no discriminación. Pag 3
2 El pequeño Liam lleva una semana detenido: el rostro de los cientos de niños, niñas y adolescentes bajo custodia migratoria de la Administración Trump: https://elpais.com/us/migracion/2026-01-27/el-pequeno-liam-lleva-una-semana-detenido-el-rostro-de-los-cientos-de-menores-bajo-custodia-migratoria-de-la-administracion-trump.html?ssm=IG_CM_bio&utm_campaign=feed&utm_medium=referral&utm_source=later-linkinbio
3 Declaración de la Independencia: https://www.archives.gov/espanol/la-declaracion-de-independencia.html
4 11-year-old Minnesota girl released from immigration custody:https://abc13.com/live-updates/minneapolis-ice-shooting-live-updates-county-medical-examiner-lists-alex-prettis-death-homicide/18528885/entry/18543273/?utm_source=chatgpt.com
5 https://quepasamedia.com/inmigracion/no-los-ven-humanos-asi-es-el-unico-centro-de-detencion-para-familias-migrantes-en-eeuu/
6 Constitución de la República: https://educacion.gob.ec/wp-content/uploads/downloads/2012/08/Constitucion.pdf
7 The Guardian. “Number of people in ICE detention hits record high, data shows.” The Guardian, Diciembre 14, 2025. Accedido [02 de febrero 2026], https://www.theguardian.com/us-news/2025/dec/22/ice-detentions-record-immigration
8 Robert F. Kennedy Human Rights Center. “Advocacy Groups Urge the United Nations to Address United States’ Escalating Abuse of Immigrants, Asylum Seekers.” Press release, Abril 8, 2025. Robert F. Kennedy Human Rights Center. Accedido [02 de febrero 2026], https://rfkhumanrights.org/press/advocacy-groups-urge-the-united-nations-to-address-united-states-escalating-abuse-of-immigrants-asylum-seekers/

Jessica Quintero
Jessica Quintero. Soy una mujer montuvia, activista y defensora de los derechos humanos. Estudié Fotografía Profesional con énfasis en retrato artístico e iluminación, formación que cursé en el Centro de la Imagen y Fotografía en el Centro de la Imagen y Fotografía (CIAF) y en el Centro Internacional de Fotografía y Cine (EFTI) en Madrid España. Actualmente, complemento mi carrera creativa estudiando Diseño Gráfico y Multimedia en el Instituto Cordillera. Actualmente me encuentro en el equipo de Comunicación de la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH).

Antonella Amangandi
Psicóloga y estudiante del último año de Derecho en la Universidad Central del Ecuador. Sus intereses académicos y profesionales se orientan a la promoción y defensa de los derechos humanos, con especial énfasis en la igualdad de género y la protección de grupos en situación de vulnerabilidad, tales como mujeres, población LGBTIQ+, personas en movilidad humana, pueblos y nacionalidades indígenas, así como población en contextos de privación de libertad. Su formación articula la perspectiva psicosocial y jurídica, integrando un enfoque interdisciplinario orientado a la garantía de derechos, la protección de la dignidad humana y la promoción de la justicia social.
