Inicio Análisis y Coyuntura De Monroe a Donroe: evolución del intervencionismo estadounidense en América Latina

De Monroe a Donroe: evolución del intervencionismo estadounidense en América Latina

Por Voluntarix
39 views

Por Sebastián Puruncajas *

“América para los americanos”: esta es la frase con la que los gobiernos de turno estadunidenses han proclamado su política exterior durante los últimos dos siglos, enmarcada en la Doctrina Monroe. En el año 1823, el entonces presidente, James Monroe, proclamó un discurso ante el Congreso con la finalidad de advertir a las potencias europeas que cualquier intento de recolonización en el continente americano sería considerado como una agresión directa contra Estados UnidosA partir de este pronunciamiento, la política exterior estadounidense comenzó a tomar forma en los años posteriores. Esta doctrina sentó las bases para un expansionismo norteamericano en toda la región, justificando el intervencionismo como un mecanismo para precautelar la seguridad nacional. 

No obstante, el nivel de influencia de la Doctrina Monroe fue inicialmente limitado, debido a que Estados Unidos aún se encontraba en un proceso de consolidación como Estado y potencia emergente. Su aplicación más contundente se evidenciaría posteriormente con el denominado Corolario Roosevelt, el cual representó una ampliación sustantiva de esta doctrina. La Doctrina Monroe no se configuró como un principio estático, sino como un instrumento adaptable a los distintos contextos geopolíticos atravesados por el sistema internacional, en los cuales Estados Unidos buscó posicionarse como la hegemonía principal. 

Posteriormente, la Guerra Fría constituyó un punto de inflexión en el que esta doctrina comenzó a articularse bajo una lógica de contención ideológica. Ante la presencia de nuevos gobiernos de corte socialista en América Latina (como en Bolivia, Chile, Cuba y Uruguay), Estados Unidos empezó a evaluar la existencia de una posible expansión ideológica soviética en el hemisferioEn este escenario, América Latina fue concebida como un espacio estratégico, en el cual cualquier desviación del orden político considerado compatible con los intereses estadounidenses podía ser interpretada como una amenaza regional. Uno de los ejemplos claros de esta política fue el momento tenso por la crisis de los misiles en Cuba entre EE. UU. y la Unión Soviética en octubre de 1962 

En el siglo XXI, la Doctrina Monroe no ha desaparecido. El caso de Venezuela, particularmente en el contexto de las tensiones políticas y diplomáticas de los últimos años, muestra cómo el intervencionismo se ha desplazado hacia mecanismos como la presión económica, el aislamiento internacional y la influencia política indirecta. Se puede acotar el término Hard Power del teórico Joseph Nye de las Relaciones Internacionales, para explicar más a fondo las practicas realizadas por EE. UU. hacia Venezuela y América Latina.  

Los inicios de la Doctrina Monroe 

En el siglo XIX, tras los movimientos independentistas en todo el mundo, se establece la Santa Alianza en 1815 en Europa. Esta coalición, de corte conservadora, fue integrada por tres imperios: Rusia, Austria y Prusia. Esta alianza fue conformada con el objetivo de “la defensa de las monarquías absolutistas y la lucha contra los movimientos revolucionarios1 . Es por esta razón que el presidente Monroe, junto a su secretario de Estado, John Quincy Adams, formulan una política exterior con el sustento de asumir toda la defensa de la soberanía del continente americano. Esto, con el apoyo de sus ex colonos, los británicos y su poder naval, el cual carecía Estados Unidos en ese entonces2. 

 De esta manera, Monroe expresa un discurso en el congreso estadunidense acotando que: “Consideraríamos peligroso para nuestra paz y seguridad cualquier intento por su parte de las potencias europeas de extender su sistema a cualquier parte de este hemisferio”3Es así como, la política exterior de la potencia dio los primeros indicios de un proteccionismo respecto a su soberanía y un control hegemónico hacia América Latina, ya que cualquier intento de recolonizar los países latinoamericanos se consideraba una amenaza directa a la seguridad nacional norteamericana.  

Pero ¿Por qué nace este rol de “guardián” por parte de EE. UU. hacia América Latina? A mediados del siglo XIX, las naciones del sur continental comienzan con sus procesos de independencia contra las monarquías europeas. Por esta razón, estos nuevos países comienzan a buscar reconocimiento en el escenario internacional y es ahí cuando EE. UU. interviene y es el primer país en reconocerlos. De la misma manera, Reino Unido, como aliado de EE. UU., adopta un rol mesiánico hacia las nuevas naciones y ejercer el rol de un banco, el cual comenzaría a financiar los proyectos e infraestructuras de estos países4. El agradecimiento no tardaría en llegar para EE. UU. y el Reino Unido, países como Chile, Argentina y México, expresaron que, con la protección de estos países hegemónicos, su independencia y libertad estarían aseguradas, como también su progreso económico5 

Finalmente, en 1833 se evidenció que esta doctrina, en su inicio, solo llegó a ser un discurso más que una acción coercitiva, pues no protegieron ni protegieron la soberanía de uno de los países de América, en el caso de Argentina se permitió que el imperio del Reino Unido tome las Islas Malvinas a la fuerza en las costas de argentinassin ninguna intervención armada de Estados Unidos como presunto “protectores de los Estados Latinos. Este fue el primer paso, ya que los años siguientes, Reino Unido, fue tomando poco a poco control en zonas de territoriales del caribe y países como Belice y Jamaica. Asíse manifiesta que esta doctrina responde a los principios proteccionista de su estado en donde la política exterior de los Estados Unidos es selectiva, permisiva con los aliados de ellos, pero conflictiva con los adversarios a sus intereses nacionales.  

Un nuevo giro, el Corolario Roosvelt  

El inicio del siglo XX estaría marcado por nuevos rumbos para la política exterior estadunidense. Es aquí donde entra la figura de Theodor Roosevelt26to presidente de Estados Unidos, el cual consagraría a EE. UU. como una “policía internacional” para todo el hemisferio occidentalEn 1904, en su discurso frente al congreso nacional, Roosvelt expondría lo que sería una reforma a la doctrina Monroe, el Corolario Roosvelt:  

Si una nación muestra que sabe cómo actuar con razonable eficiencia y decencia en asuntos sociales y políticos, y si mantiene el orden y paga sus obligaciones, no debe temer ninguna interferencia de Estados Unidos. Una actuación incorrecta crónica, que tenga como resultado una pérdida general de los lazos de una sociedad civilizada ya sea en América, como en cualquier lugar, requerirá en última instancia la intervención de alguna nación civilizada, y en el hemisferio occidental, la adherencia de Estados Unidos a la Doctrina Monroe puede forzar a Estados Unidos, no obstante ser renuente a ello, en casos flagrantes de tales fechorías o de impotencia, a ejercer un poder policial internacional (…)6 

Es por esta razón que ha este Corolario, se le considera el inicio de la política imperialista estadunidense. Tras analizar este corto fragmento del discurso de Roosvelt, es evidente la clara connotación imperialista de EE. UU. al resaltar que esta nación tiene un “deber” y un “derecho” a intervenir en cualquier país del hemisferio occidental, bajo el uso coercitivo de la fuerza, auto llamándose “policía”En el mismo hilo, se entiende que Estados Unidos ejerce de una superioridad moral. Esto es gracias a que Roosvelt exclama que EE. UU. es una “sociedad civilizada” y si una nación americana no sigue con este modelo administrativo estadunidense “civilizado” en temas sociales, políticos y económicos, será objetivo de la intervención total de la “policía internacional”. 

La pretensión de Estados Unidos de erigirse como “policía internacional” resulta cuestionable a la luz de su propia trayectoria histórica, marcada por la esclavitud, el racismo estructural y el despojo de los pueblos originarios, en abierta contradicción con su discurso civilizatorio. A partir del Corolario Roosevelt, esta lógica legitimó intervenciones militares y mecanismos de control en países como Panamá (Canal), República Dominicana (Aduanas) y Cuba (Enmienda Platts)7, sentando un precedente que sería ampliado por sucesivas administraciones a lo largo del siglo XX y XXI. Estas, bajo el argumento de la seguridad nacional y la no alineación a sus intereses políticos y sociales, Estados Unidos intervino de manera recurrente en países como México, Honduras, Haití, Nicaragua, Guatemala y Venezuela. 

La Doctrina como medio de contención comunista tras la Guerra Fría   

Tras la Segunda Guerra Mundialel sistema internacional quedo polarizado entre dos hegemonías, la URSS y EE. UU. Es aquí donde EE. UU., para seguir con sus prácticas imperialistas, invoca la sección del Corolario Roosvelt donde se explica que cualquier acción que vaya en contra de los principios civilizatorios sociales y económicos de EE. UU., seria causante de una intervención en cualquier país. Esto lo hace con la finalidad de evitar la expansión de gobiernos socialista/comunistas, de grupos revolucionarios y lideres progresistas en toda América Latina. Aunque su injerencia no siempre se manifestó mediante intervenciones militares directas, la participación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) fue clave en los procesos orientados a imponer las políticas económicas y sociales estadounidenses, particularmente el modelo neoliberal 

En este contexto, la Crisis de los Misiles de 1962 constituyó un punto de inflexión en la aplicación práctica de la Doctrina Monroe durante la Guerra Fría. Entre 1958 y 1959, bajo la presidencia de Eisenhower, Estados Unidos empezaría a desplegar ojivas nucleares en Italia y Turquía, estos siendo países de la OTAN que tenían como objetivo prevenir la expansión soviética8Es por esta razón que, en 1962, el líder soviético Nikita Kruschev pacta un acuerdo con Fidel Castro, presidente de Cuba, para la instalación de misiles nucleares en la isla. El plan soviético “Añadir” en junio de 1962, consistía en el despliegue de 80 barcos con ojivas nucleares y 50.000 soldados soviéticos hacia la isla cubana. Sin embargo, no fue hasta octubre que las fuerzas armadas estadunidenses detectan los misiles y sus bases de lanzamiento. Seguido a esto, el presidente Kennedy “anunció un bloqueo naval contra Cuba y declaró que los misiles soviéticos representaban una amenaza directa para Estados Unidos9. Por la gravedad del caso, los dos lideres empezarían una negociación que duraría 13 días entre tensiones y presencia militar fuerte de Estados Unidos en Cuba. El líder soviético accedería a retirar el armamento militar de la isla, con el compromiso de Estados Unidos de levantar el bloqueo naval y no invadir la soberanía cubana ni derrocar el gobierno de Castro10. Por su parte, aun que fue “secreto”, Kennedy accedió a retirar sus ojivas nucleares del territorio turco 11Este episodio dejó en evidencia que América Latina no era concebida como un espacio soberano dentro del sistema internacional, sino como una zona estratégica bajo control exclusivo de Washington, reafirmando una política de contención anticomunista que serviría de justificación para el posterior endurecimiento del intervencionismo estadounidense en la región. 

Bajo esta lógica de contención hemisférica, las intervenciones militares en democracias con políticas públicas de carácter socialistas y progresistas fueron los objetivos principales de la inteligencia de la CIA. Primero Guatemala cayó en una dictadura militar apoyada por la CIA, la United Fruit Company y la dictadura de Somoza en Nicaragua12. Segundo, en Bolivia, con apoyo de la inteligencia estadounidense, fue capturado y ejecutado Ernesto “Che” Guevara, mientras que Estados Unidos también intervino militarmente en Panamá contra fuerzas que defendían intereses nacionales. De manera más amplia, durante el gobierno de Richard Nixon se articuló el Plan Cóndor, una estrategia regional promovida por Washington que, bajo el pretexto de contener el comunismo, respaldó golpes de Estado y dictaduras en países como Chile, Argentina, Bolivia, Brasil y Uruguay, consolidando una lógica imperial caracterizada por la imposición de regímenes autoritarios y graves violaciones a los derechos humanos. Debido a las desapariciones, torturas y ejecuciones extrajudiciales empleadas por los militares de cada país, todo gracias a la implementación de la “Escuela de las Américas” en Panamá13 

El fin de la Guerra Fría no implicó el abandono de la lógica intervencionista de Estados Unidos en América Latina, sino una reformulación de sus mecanismos de control y proyección de poder en el hemisferio occidental. Si bien el colapso de la Unión Soviética redujo la justificación anticomunista original, la región continuó siendo catalogada como un espacio estratégico subordinado a los intereses estadounidenses, donde cualquier proyecto político, económico o geopolítico alternativo en contra de los intereses de Estados Unidos era percibido como una amenaza. En este contexto, la Doctrina Monroe no desapareció, sino que se adaptó y evolucionó a los nuevos escenarios internacionales, sentando las bases para su reactivación bajo discursos contemporáneos de seguridad, geopolítica y protección de intereses nacionales. Los cuales se harían explícitos y se instaurarían en la política exterior de la segunda administración de Donald Trump. 

La doctrina DonroeTrump al mando 

Sobre esta base doctrinaria Monroe, en el segundo mandato de Donald Trump, quien se jactaba que en su primer periodo no había iniciado ni una sola guerra ni intervenido en ningún país, está siendo marcado por un proteccionismo estadunidense en su totalidad. En un principio, empezó con la guerra arancelaria con el pretexto de proteger su mercado nacional e impulsar la economía local, y la lucha contra el narcotráfico en Canadá y México. Seguido a esto, en 2025, Trump conforma la Estrategia de Seguridad Nacional, un plan que recalcaba la importancia de la presencia EE. UU. en América Latina, un plan que haría contrapeso al aumento de la presencia China en la región14 

Este plan establece puntos claro como “un hemisferio occidental económicamente más fuerte y sofisticado se convierte en un mercado cada vez más atractivo para el comercio y la inversión estadounidenses”15, refiriéndose que será prioridad para EE. UU. ayudar económica y comercialmente a país que siguen sus políticas neoliberales (Ecuador, Argentina, El Salvador). Especialmente con estos países, Estados Unidos ha firmado acuerdos para reducir sus aranceles impulsar la liberalización comercial de manera aceleradaA ello se suma la reciente intervención en Venezuela, orientada a la captura del presidente Nicolás Maduro, accionar que ha sido objeto de controversia por su carácter contradictorio con principios internacionales respecto al uso de la fuerza y el respeto por la soberanía estatal 

Bajo la administración Trump, Maduro fue acusado de ser uno de los lideres del Cartel de los Soles. Sin embargo, tras su captura el 6 de enero de 2026, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, eliminó gran parte de esta narrativa tras formular los cargos contra el presidente Maduro. Es decir, Maduro ya no era señalado como líder del Cartel de los Soles, de igual forma, ahora tipifican esta organización como un sistema de clientelismo financiado por el narcotráfico 16. En su plan, Trump ya dejaba en claro que habría una “presencia [militar] más adecuada y despliegues específicos”17 para controlar las fronteras terrestres y las rutas marítimas, Venezuela era punto clave por su vente exclusiva de petróleo a China y Rusia. También “habilita incluso “el uso de fuerza letal para reemplazar la fallida estrategia basada únicamente en la aplicación de la ley de las últimas décadas””18. Y por último la Casa Blanca agrega que «La fuerza es el mejor elemento disuasorio»19dando a entender que la política exterior estará basada en la paz por medio de la fuerza, un total uso del Hard Power por parte de una hegemonía imperial con deseos de dominar todo el hemisferio occidental. Otros casos de presión de Estados Unidos fueron las amenazas de imponer aranceles a Brasil tras la condena del expresidente Jair Bolsonaro. A ello se suman declaraciones sobre una eventual toma total del canal de Panamá, acciones contra los cárteles en México, posibles intervenciones en Cuba o la intención de anexar Groenlandia, todas ellas inscritas en una lógica de control coercitivo hemisférico y aseguramiento de recursos estratégicos para el desarrollo del imperio norteamericano. 

En conclusión, la Doctrina Monroe, lejos de constituir un principio defensivo orientado a la protección de la soberanía americana, ha operado históricamente como un instrumento funcional al expansionismo y al proyecto imperial de Estados Unidos en América Latina. Desde su reformulación mediante el Corolario Roosevelt hasta su instrumentalización durante la Guerra Fría y su reactivación en el siglo XXI, esta doctrina ha legitimado intervenciones militares, injerencias políticas, presiones económicas y la imposición de modelos políticos y económicos acordes a los intereses de Washington. Bajo distintos pretextos (la civilización, la seguridad nacional, la lucha contra el comunismo o el combate al narcotráfico), Estados Unidos ha consolidado una relación asimétrica con la región, transformándola en un espacio estratégico subordinado, concebido como su esfera natural de influencia. En este marco, América Latina ha sido tratada no como un conjunto de Estados soberanos, sino como un “patio trasero” cuya autonomía política y económica es sistemáticamente condicionada, evidenciando la persistencia de una lógica imperial que evoluciona según los contextos mundiales.   

Bibliografía  

 1 Darío Brooks, «Qué Fue la Doctrina Monroe Creada Por EE.UU. Hace 200 Años Para “Proteger” Al Continente Americano y Que Acabó Convirtiendo A Latinoamérica En el “Patio Trasero” de Washington», BBC News Mundo, 2 de diciembre de 2023, https://www.bbc.com/mundo/articles/c3g23990xn7o. 
2 Ibidem, pág. 1 
3 Ibidem, pág. 1  
4 Ibidem, pág. 1  
5 Brooks, «Qué Fue la Doctrina Monroe Creada Por EE.UU. Hace 200 Años Para “Proteger” Al Continente Americano y Que Acabó Convirtiendo A Latinoamérica En el “Patio Trasero” de Washington». 
6 Enrique Martinez, «El Corolario Roosevelt, Componente Más Agresivo de la Doctrina Monroe», 25 de junio de 2020, https://www.revistas.unam.mx/index.php/rri/article/view/76203. 
7 Enrique Martínez, «El Corolario Roosevelt, Componente Más Agresivo de la Doctrina Monroe», 25 de junio de 2020, https://www.revistas.unam.mx/index.php/rri/article/view/76203. 
8 Juan Carlos López, «Choque De Superpotencias, Misiles En Cuba Y 13 Días De Extrema Tensión: La Crisis De Octubre Que Casi Lleva Al Mundo Al Invierno Nuclear», CNN Mundo, 2021, https://cnnespanol.cnn.com/2021/10/26/crisis-misiles-cuba-guerra-dusa-documentales-orix. 
9 Deutsche Welle, «La Crisis de los Misiles En Cuba», dw.com, 8 de octubre de 2025, https://www.dw.com/es/la-crisis-de-los-misiles-en-cuba-c%C3%B3mo-se-evit%C3%B3-la-guerra-nuclear/a-73867028. 
10 Welle, «La Crisis de los Misiles En Cuba». 
11 López, «Choque De Superpotencias, Misiles En Cuba Y 13 Días De Extrema Tensión: La Crisis De Octubre Que Casi Lleva Al Mundo Al Invierno Nuclear». 
12 Enrique Martínez, «El Corolario Roosevelt, Componente Más Agresivo de la Doctrina Monroe», 25 de junio de 2020, https://www.revistas.unam.mx/index.php/rri/article/view/76203. 
13 IbidemPág 103 
14 Natalia Ochoa y Candela Pons, «¿Qué Es la Doctrina Monroe?», El Orden Mundial – EOM, 9 de enero de 2026, https://elordenmundial.com/doctrina-monroe/. 
15 Ayelén Oliva, «“Doctrina Donroe”: Cómo Lo Ocurrido En Venezuela Refleja la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Trump», BBC News Mundo, 4 de enero de 2026, https://www.bbc.com/mundo/articles/c997g82jzvro. 
16 Efe, «EE.UU. Elimina Mención A Maduro Como Líder del Cartel De los Soles En Nueva Acusación», SWI swissinfo.ch, 6 de enero de 2026, https://www.swissinfo.ch/spa/ee.uu.-elimina-menci%C3%B3n-a-maduro-como-l%C3%ADder-del-cartel-de-los-soles-en-nueva-acusaci%C3%B3n/90733038. 
17 Oliva, «“Doctrina Donroe”: Cómo Lo Ocurrido En Venezuela Refleja la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Trump». 

Sebastián Puruncajas

Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Internacional del Ecuador. Sus intereses académicos se centran en el análisis de la política exterior, los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, con énfasis en los procesos históricos que han influido en la proyección internacional de las potencias. Se ha desempeñado en diferentes ámbitos académicos tales como el Laboratorio de Relaciones Internacionales- IRLAB como asistente de investigación, formó parte de la Misión de Observación Electoral de la UIDE y cuenta con formación como defensor de DDHH. Orienta su trabajo a una lectura crítica de la dinámica internacional y sus impactos en contextos periféricos. Actualmente es voluntario en la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos INREDH.

Post Relacionados