El agua ha sido históricamente considerada un recurso prioritario e innegable para el desarrollo de la vida humana y de las comunidades. Sin embargo, en la actualidad esta realidad presenta importantes desafíos, ya que en diversos contextos el acceso al agua potable es limitado o su calidad resulta incierta. Aunque comúnmente esta situación se atribuye a un solo factor, en realidad se trata de una problemática compleja que involucra diversos factores estructurales, como lo hemos visto en Ecuador. Asimismo, sus consecuencias suelen ser profundas y, en algunos casos, invisibilizadas, afectando de manera significativa la vida cotidiana de la población.
Resulta contradictorio que, mientras el agua y el saneamiento son reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas como derechos fundamentales para el pleno disfrute de la vida (Res. 64/292 2010), en la práctica miles de ciudadanos ecuatorianos aún no pueden ejercer este derecho en condiciones adecuadas. Esto se evidencia en información publicada por la Agencia de Regulación y Control del Agua (ARCA), que señala que aproximadamente 3,8 millones de personas en Ecuador no cuentan con acceso a agua potable y que más del 58% de la población carece de servicios de alcantarillado (ARCA 2025).
Aunque la problemática de acceso al agua no es nueva en el país, en los últimos años la situación se ha intensificado debido al aumento en la demanda nacional de electricidad. Entre 2021 y 2022, el consumo eléctrico creció en un 4% anual, lo que incrementó la demanda de agua para el funcionamiento de las hidroeléctricas; en 2023, el consumo alcanzó los 25.724 gigavatios por hora. A esto se suman los periodos de sequía que afectan al país. Según el gobierno, Ecuador atravesó su peor sequía en 61 años, lo que obligó a implementar racionamientos de agua distribuidos por horarios y sectores (Orozco 2024) .
A pesar de este contexto, la respuesta institucional ha mostrado limitaciones importantes para atender este tipo de situaciones. Esto se evidencia en que, a pesar de que el país cuenta con 14 hidroeléctricas, varias se encuentran obsoletas o en proceso de reparación, como es el caso de Coca Codo Sinclair, una de las principales centrales del país. Durante su construcción, no se garantizó la calidad de los materiales ni el adecuado control de los procesos, lo que derivó en fisuras recurrentes en su infraestructura (Plan V 2018).
Estas fallas han obligado al Estado a destinar recursos económicos a reparaciones constantes, sin que ello permita abordar de manera integral las causas estructurales del problema, debido a la falta de inversión en estudios técnicos exhaustivos previos a la construcción de la hidroeléctrica (Andrade, Larco y Perdomo 2022).
A esto se suma la limitada e ineficiente respuesta ante emergencias relacionadas con el abastecimiento de agua. En varias ciudades, sectores afectados por cortes del servicio, el suministro mediante tanqueros suele ser insuficiente para cubrir la demanda real de la población.
Un ejemplo de ello ocurrió tras el derrumbe de la línea de transmisión La Mica–Quito Sur. En barrios como La Lucha de los Pobres, los habitantes se reunían en la madrugada en las veredas para esperar la llegada de los tanqueros; sin embargo, en muchos casos solo lograban obtener dos baldes para toda una familia, y en otros no conseguían ninguna provisión, ya que primero se abastecía a barrios ubicados en zonas más bajas (Salazar 2025). Esta situación no fue exclusiva de la capital, sino que también se replicó en otros territorios donde el acceso al agua ya era limitado antes de la crisis.
Igualmente, existen fallas estructurales en los sistemas de distribución. Un ejemplo de ello se observa en el Valle de los Chillos, donde el deterioro de tuberías antiguas de asbesto y cemento, sumado a la reducción de los caudales en las reservas (Tesalia, Conocoto y El Volcán), provoca que el agua llegue en menor cantidad o en condiciones insalubres a las zonas elevadas en determinados días (Rodríguez 2022).
La problemática se agrava en sectores rurales y periféricos del país, donde el acceso al agua limpia es limitado. En provincias como Esmeraldas, diversos informes han señalado dificultades significativas en la calidad y disponibilidad del agua, lo que evidencia brechas persistentes en el acceso a servicios básicos en estos territorios.
Esta realidad se evidencia de manera particular en la comunidad Épera. El Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial del cantón Eloy Alfaro, elaborado en 2014 por el Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD), señala que gran parte de las familias obtiene agua a través de tanqueros, sistemas entubados provenientes de fuentes subterráneas, fuentes superficiales y, principalmente, de los ríos. En muchos casos, estas fuentes presentan problemas de insalubridad que afectan negativamente la salud de los habitantes de la comunidad (GADM-EA 2015).
A pesar de estas realidades, la respuesta estatal hacia estas poblaciones vulnerables continúa siendo limitada. Los procesos administrativos para solicitar mejoras en la infraestructura hídrica suelen ser lentos, mientras que las fugas en los sistemas de alcantarillado permanecen sin atención, agravando aún más la escasez de agua. Un aspecto frecuentemente invisibilizado de esta problemática es el impacto psicológico que la inseguridad en el acceso al agua puede generar en las personas. Diversos estudios han comenzado a analizar la relación entre el acceso al agua y la salud mental.
Un estudio publicado en la revista científica PLOS ONE analizó a participantes de tres continentes (África, Asia y América) para examinar la relación entre la inseguridad hídrica, el saneamiento inadecuado y la salud mental. Los resultados indican que estas condiciones pueden generar problemas emocionales como ansiedad, depresión, angustia e ira, asociados al temor de contraer enfermedades o enfrentar situaciones de inseguridad alimentaria (Kimutai et al. 2023).
De manera similar, un artículo publicado en la revista Water Resources IMPACT (2024) analiza comunidades de los estados de Arizona y California en Estados Unidos, con el objetivo de examinar cómo la inseguridad hídrica y la sequía crónica impactan en el bienestar psicológico. Los resultados evidencian que, además de problemas como depresión y ansiedad, estas condiciones pueden generar estrés constante, miedo al futuro e incluso síntomas de estrés postraumático. En algunos casos, agricultores de estas regiones reportaron crisis emocionales que los llevaron a buscar ayuda en líneas de atención debido a pensamientos suicidas (Kearns 2023).
Aunque no existen estudios similares en Ecuador, la evidencia internacional permite dimensionar el impacto que la inseguridad hídrica puede tener en el bienestar psicoemocional de las personas. Esto evidencia que la problemática no solo tiene implicaciones en la salud física, sino también en la salud psicológica, la cual con frecuencia no recibe la atención necesaria.
En síntesis, la falta de acceso al agua potable constituye una problemática compleja que responde a factores estructurales, institucionales y ambientales. Sus efectos no se distribuyen de manera uniforme, ya que varían según la región y las condiciones específicas de cada territorio. En este contexto, resulta especialmente preocupante la limitada e insuficiente respuesta estatal en el cumplimiento de su obligación de garantizar el acceso al agua como derecho fundamental. Además, esta situación no solo repercute en la salud física de las personas, sino también en su bienestar psicoemocional.
Frente a este panorama, es fundamental fortalecer tanto la organización comunitaria como las respuestas institucionales orientadas a garantizar el acceso equitativo al agua. Asimismo, es necesario exigir el cumplimiento efectivo de las responsabilidades del Estado en la generación de condiciones adecuadas para el acceso al agua, así como promover políticas públicas que no solo atiendan las necesidades técnicas del problema, sino también sus consecuencias psicosociales.
Si bien esta problemática no puede resolverse de manera inmediata, es posible implementar acciones que contribuyan a reducir su impacto negativo en la vida cotidiana de la población.
Bibliografìa
Andrade, Diego, Larco, Camila, y Perdomo, Denis. 2022. «Coca Codo Sinclair». Repositorio. Observatorio Anticorrupción Ecuador. https://www.observatorioanticorrupcion.ec/casos-de-corrupcion/coca-codo-sinclair.
ARCA. 2023. Benchmarking de prestadores públicos de los servicios de agua potable y saneamiento en el Ecuador. Boletín Estadístico. https://www.regulacionagua.gob.ec/wp-content/uploads/downloads/2025/01/Boleti%CC%81n-estadi%CC%81stico-APS-2023_20_ENERO_25_rev_DIRCOM.pdf.
ARCA. 2025. 3.8 millones de personas en Ecuador no cuentan con acceso a agua potable y más del 58% de la población carece de alcantarillado. Boletín Estadístico N°45. 3.8 millones de personas en Ecuador no cuentan con acceso a agua potable y más del 58% de la población carece de alcantarillado – Agencia de Regulacion y Control del Agua.
GADM-EA. 2015. Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial del Cantón Eloy Alfaro. Eloy Alfaro. https://www.prefecturadeesmeraldas.gob.ec/web/assets/canton-pdot-eloy-alfaro.pdf.
Kearns, Faith. 2023. «Trauma, Care, and Solidarity: Addressing the Emotional Toll of Chronic Drought». Water Resources IMPACT. https://my.ucanr.edu/sites/anrstaff/files/380633.pdf.
Kimutai, Joan J., Crick Lund, Wilkister N. Moturi, Seble Shewangizaw, Merga Feyasa, y Charlotte Hanlon. 2023. «Evidence on the Links between Water Insecurity, Inadequate Sanitation and Mental Health: A Systematic Review and Meta-Analysis». PLOS ONE 18 (5): e0286146. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0286146.
Plan V 2018. Coca Codo Sinclair: 1500 MW de corrupción. Coca Codo Sinclair: 1500 MW de corrupción – Plan V.
Organización Meteorológica Mundial (OMM). 2024. Estado de los recursos hídricos globales. Ginebra: OMM 2023. https://library.wmo.int/idurl/4/69033.
Orozco, Mónica. 2024. «Estas son seis claves que explican los apagones que vive Ecuador». Primicias. https://www.primicias.ec/economia/claves-crisis-electrica-apagones-ecuador-79384/.
Res. 64/292. 2010. El derecho humano al agua y al saneamiento. Asamblea General ONU. https://docs.un.org/es/A/C.3/68/L.34.
Rodríguez, Marco. 2022. «Sobre la problemática del desabastecimiento de las parroquias del Valle de los Chillos». Bienvenido a EPMAPS. https://www.aguaquito.gob.ec/sobre-la-problematica-del-desabastecimiento-de-las-parroquias-del-valle-de-los-chillos/.
Salazar, Andrés. 2025. «¿Qué hacemos con dos baldes?’, vecinos del sur de Quito claman por ayuda ante la falta de agua». Primicias. https://www.primicias.ec/quito/crisis-agua-baldes-vecinos-sur-barrio-lucha-pobres-100607/.

Iván Chuquimarca
Licenciado en Psicología Clínica por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Se enfoca en temas de psicoterapia y el papel de las relaciones y los patrones de comunicación que ocurren dentro de un grupo en el desarrollo psicosocial de un individuo. Actualmente es voluntario en la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos INREDH.
