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Cuerpos que narran: El teatro es mi trinchera

Por Voluntarix
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Por Dorys Angeline Puenayán *

En las urbes de Ecuador, el activismo artístico desde el cuerpo toma el espacio público en el marco de las protestas. Artistas escénicos trasladan sus corporalidades a las calles y se entrelazan con las de los manifestantes.  Su ser completo se transforma en un espacio de resistencia y territorio con un fuerte sentido político. En Quito, en el contexto del Paro Nacional del 2025, la presencia de cuerpos llenos de símbolos y significantes resaltaron todos los días entre el colectivo.  

Las y los artistas escénicos son parte esencial del tejido social que hacen frente a la desigualdad y la vulneración de derechos desde la no violencia activa; ponen al frente sus cuerpos, los nutren de las inconformidades y emociones de la sociedad para así convertir el arte público, político y movilizaste. En la capital, es importante resaltar su acompañamiento significativo, pero no siempre reconocido, en cada movilización social que exige la garantía de derechos sociales y ambientales. 

Máscaras, títeres, performances, clown, música y cantos, llenan el espacio de protesta en la ciudad y reafirman el valor del arte como lenguaje para el diálogo social.  Resulta fundamental, empezar a reconocer a quienes están detrás del activismo artístico en Quito y el país, es decir, a todas y todos los artistas que sin dudarlo ponen en las calles sus experiencias, vivencias, técnicas y conocimientos, sin esperar algo a cambio. Personas capaces de transformar la rabia es gesto poético y la resistencia en acto de belleza. 

Durante los últimos años, y quizá desde siempre, no es casualidad la cantidad de detenciones arbitrarias a artistas en medios de paralizaciones sociales en la ciudad. Unos ponen su cuerpo desde la interpretación simbólica, otros van desde el acompañamiento, el caso es que, cada artista que está presente en una movilización, sin importar el frente, está siempre para hacer resistencia. 

El 23 de septiembre del 2025, en la capital, Carlos Quito; activista artístico, artista escénico y gestor cultural se convirtió en uno de los testimonios vivos de las detenciones sin el debido proceso a artistas en medio de las movilizaciones sociales.  

En sus redes sociales, como Facebook e Instagram, Carlos compartió la historia de su detención a modo de crónica y narra de forma detallada como un momento de protesta desde el arte se transformó en una odisea por la supervivencia. Él, explica que este día asumió el rol de observador y apoyo, procurando cuidar la seguridad de quienes protestan; pero en cuanto reaccionó a la agresión policial a un estudiante se convirtió en blanco de persecución. Siendo detenido, golpeado e insultado por la policía. Describe sentir alivio al reconocer a sus compañeros de las artes y la vida seguir su rastro, acompañándolo desde primer momento hasta el último, con cantos y danzas a las afueras del edificio de Flagrancia, en los que eran visibles carteles con consignas como: “Más Arte, Menos Violencia”, “Sal rápido Carlos Quito, hoy tenemos ensayo” o “Somos Artistas, No Terroristas”. En este plantón de artistas, se hicieron evidentes caras y cuerpos reconocidos por acompañar diferentes protestas sociales durante esos días. 

La detención de Carlos Quito no es un hecho aislado o un testimonio de los muchos que se quedan solo en anécdotas, sino más bien, es el reflejo de la censura sistemática al arte y a quienes incomodan al poder. Las y los estudiantes de artes, sus maestras y maestros, sus compañeros de otras artes; están y siempre estarán prestos a desafiar los discursos dominantes, sensibilizar el mundo y acompañar la lucha social desde la creatividad u otros medios, porque el arte es siempre político. Es un grito desde el cuerpo, que se levanta en medio de la conmoción. Es memoria viva, que moviliza conciencias y cuerpos. Las y los artistas escénicos combaten en el territorio del discurso simbólico. 

Las obras no son el único resultado del artista, cada acción que se toma está atravesada por una estructura ideológica que responde a un posicionamiento filosófico y político, por lo que sus acciones tienen un alcance que sobrepasa el escenario y no se limita a la puesta en escena. Reconocer a todos los actores que están en medio de una movilización social es esencial para sostener la resistencia; distinguir a quienes están detrás de la pintura de payaso o la nariz de clown, identificar a quienes sostienen un títere, a quienes danzan al compás de las consignas o a quienes realizan un performance es importante para mantener encendida la lucha de la resistencia simbólica desde la sensibilidad, la imaginación y la creatividad. 

El artista y el activismo artístico utilizan el arte y el cuerpo como trinchera, sin tener un carácter partidista. Son un colectivo, pero también individuos autónomos capaces de transformar la lucha social en un acto vivo y sensible de resistencia y memoria. 

Referencias: 

Godoy, S. (2022). Prácticas artísticas y movilización social en espacios urbanos. Las manifestaciones del 24 de marzo en Rosario. Bitácora urbano territorial, 32(3), 95–107. https://doi.org/10.15446/bitacora.v32n3.102065 

Menoyo, S. (2012). Actas del I Encuentro Latinoamericano de Investigadores sobre Cuerpos y Corporalidades en las Culturas. Investigaciones en Artes Escénicas y Performáticas. 

Quito, C. (2025a 9). Cronica de mi detención y participación en la protesta Parte 2: La detenciòn y tortura [Facebook]. https://www.facebook.com/share/p/1DGL1kpDrW/?mibextid=wwXIfr 

Quito, C. (2025b, septiembre 25). Crónica de mi detención y participación en la protesta “De cuando no vas al pero…si no que el paro te encuentra” Parte 1: Previo a la marcha [Facebook]. https://www.facebook.com/share/p/1A3yedXAnM/?mibextid=wwXIfr 

Ramírez, D. S. S. (2021). Movilizaciones Sociales en Colombia: Perspectivas Artísticas y Regionales. Pontificia Universidad Javeriana Bogotá. 

Dorys Angeline Puenayán Gómez

Licenciada en Sociología por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Su trabajo se centra en la defensa de los derechos humanos y de la naturaleza, compromiso que ha desarrollado tanto desde el territorio como desde la academia, con experiencia en espacios como el voluntariado en el área de fortalecimiento de la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH).

Además, es estudiante de teatro bajo la dirección de Susana Nicolalde, llegando a espacios como la Fundación Mandrágora Artes Escénicas y apoyo en diversas ediciones del Festival Internacional de Mujeres en Escena.
Desde la sociología y el teatro, impulsa una defensa firme de la dignidad humana y de la memoria de la tierra.

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